DEMOCRACIA Y VERDAD

Un hombre, una mujer de partido, no tienen nada que ver con la verdad puesto que lo único que cuenta para ellos son los votos, los votos son su único criterio de «verdad». Pero que una idea o una tesis o un parecer sea mayoritario o haya convencido al mayor número no significa en modo alguno que sea verdadero, esto es evidente e indiscutible. Tal vez, incluso, cuente por ello como más falso que verdadero. De manera que la mujer y el hombre de partido se hallarían obligados por su propia naturaleza a mentir de manera sistemática, a mentir como bellacos. En el sentido de tomar y hacernos tomar como verdadero lo que de ninguna manera lo es. Pero esto mismo sería el significado de «verdad» en el nivel básico o primario.

Es político el que tiene un olfato infalible para detectar la tesis que sirve a los intereses de su Partido, y solo ahí se le presentará entonces la verdad misma, una verdad que querrá inmediatamente hacernos ver como la verdad para todos. Pero esta su verdad necesariamente unilateral es por fuerza, por unilateral, lo contrario de la verdad.

Se sube un peldaño con la relación polémica entre las verdades unilaterales de las personas y los Partidos, peldaño intermedio desde el cual el nivel anterior sería justamente el de lo falso. Por último a veces se asciende al peldaño definitivo con el tipo de relación en apariencia contrario al anterior, es el nivel «racional» del pacto, el contrato, el concierto. Desde aquí por supuesto que los dos inferiores se muestran una vez más como lo falso propiamente tal. Todos y cada uno son verdad y mentira.

PULSIÓN DE MUERTE

Para María Zambrano, tan optimista ella, el fascismo no era cosa española sino extranjera. Y continuaba diciendo que para entender al hombre fascista había que partir de la figura nietzscheana del resentido esencial. Es el resentido un invertido porque odia la vida y da vivas a la muerte en su fuero interno o a voces, y entonces quiere ajusticiar de un tiro en la nuca a los que se sienten felices de vivir y por eso son libres, con la excusa de que necesariamente serían culpables, dado que el mundo no es como tiene que ser. Al contrario de María Zambrano, Jacobo Muñoz aseguraba que en nuestro país tiene que cumplirse el ritual del degüello recíproco cada setenta años como media.

Nos puede sorprender en un primer momento que el fascismo español extraiga hoy sus señas de identidad de la reivindicación de caza y toros. Pero no es nada sorprendente, en el fondo, porque hay apasionados de estas cosas peregrinas que ante todo desean DAR LA MUERTE. Con los toros y la caza, con este tipo de gente se trata solo de pretextos para poder descargar su instinto asesino, cuya acumulación en intensidad les llega a sofocar y a hacerles odiosa la existencia. Incluso llegan los más devotos de este culto mortuorio a hacer de su vida un ejercicio de dar la muerte, a otros o a sí mismos. Como aquella verdadera novia de la muerte que conocí hace un tiempo, lo llevaba inscrito en su cuerpo, una apasionada de los toros que proclamaba por doquier su amor a la cultura española tras rezar con impresionante unción por iglesias y catedrales imponentes. Cultura católica, cultura de la muerte la nuestra, como casi todas las habidas hasta ahora, por lo demás, pero de una muerte que según sus defensores llevaría a la vida eterna. Ahora que, sin duda, debemos dar gracias a Dios por que este ejercicio fascista de dar o darse mulé en cualquiera de los registros, imaginario, simbólico o real, no haya pasado a ser lo que de verdad es, puro y duro odio al género humano y a la vida en general, quedándose de momento circunscrito a los pobres animales. Excepción hecha, claro está, del claro apoyo de mucha de esta gente a los violadores. Y es que por supuesto también la violación es una manera de dar la muerte.

EN HONOR A KUNDERA

«Pero, si el porvenir no representa un valor para mí, ¿a quién o a qué me siento ligado?: ¿A Dios? ¿A la patria? ¿Al pueblo? ¿Al individuo? Mi respuesta es tan ridícula como sincera: no me siento ligado a nada salvo a la desprestigiada herencia de Cervantes»

El arte de la novela

ESCRIBIR LA VIDA COMO ÚNICA MORAL

La única moral no mojigata, no inmoral, es el cuidado de la palabra, que supone un esfuerzo duro y constante, férrea disciplina. Se empieza hablando mal, descuidadamente, y se acaba en el arroyo, devorando niños pequeños. Pero a lo que solo llegan los verdaderos héroes éticos es a no decir sandeces: eso no está al alcance sino de tres o cuatro elegidos de los dioses en cada época. A veces se puede pensar que no es humano.

DEL AMOR AL PRÓJIMO

«Os agolpáis junto al prójimo y tenéis bellas palabras para describirlo. Pero yo os digo: vuestro amor al prójimo es vuestro mal amor a vosotros mismos. Huis de vosotros mismos hacia el prójimo y queréis hacer una virtud de tal cosa: pero yo veo a través de vuestro ‘altruismo’.»

«No os enseño al prójimo, sino al amigo. Que el amigo sea para vosotros la fiesta de la Tierra y un presentimiento del superhombre. Os enseño al amigo y su corazón rebosante. Pero hay que aprender a ser una esponja si se quiere ser amado por corazones rebosantes»

«Y así como el mundo se desplegó [para el amigo], así se repliega de nuevo en anillos, como el devenir del bien a través del mal, o el devenir de los fines a partir del azar»

TIEMPOS MODERNOS

Parece que se pone otra vez de moda el pedazo burra typical Spanish: costura y Misa, novilladas y procesiones, la vida eterna para postre (burra eterna!).

Todo ello con la cobertura ya no tan subterránea del cristofascismo de siempre en versión catolicona: kikos (?), Legionarios de Cristo (??!!), Opusinos de sonrisa beatífica y trajes carísimos, casi seguro que también jesuitas porque andan en todo. En fin, la Camorra vaticanista.

Réplica mediterránea de la Mafia evangelista de Trump y Bolsonaro, menos frontalmente agresiva pero mucho más perversa, astuta y tradicional.

«TODO IDIOTA ES DE ALGÚN LUGAR»

Ser catalán tiene mucho mérito (uno tiene que lograr, con gran esfuerzo, haber nacido en Sitges, y no en Socuéllamos)

Ser español tiene mucho mérito (uno tiene que lograr, con gran esfuerzo, haber nacido en Aranjuez y no en Setúbal)

Luego, ya tiene uno la vida resuelta, porque es catalán o español o americano de Trump (mi nación first, mi familia first, en último término yo first), y esto le soluciona al nacionalista el problema de su programación: qué hacer para vivir todos los días con máxima dignidad, moral y políticamente. (Por ejemplo, partirle la cara a quien no haya nacido en el mismo lugar de uno pero haya tenido el atrevimiento de ir allí a trabajar).

Sobre todo, siendo catalán o español ya no se tiene que ser nada más, en realidad, de manera que tiene uno permiso para hundirse en su propia insignificancia individual, porque ya se sabe lo que uno es esencialmente y eso le dispensa de toda vida propia.

Aparte de que esto solo tiene sentido desde el viejo pero evidente supuesto de que los gerifaltes de cada lugar aspiran a comérselo todo, ellos y su clan (los Pujol, los Aznar, Al Capone, la banda de Aguirre…), indudablemente en todo delirio nacionalista, tan heredero del religioso, late agazapado el problema sexual severo, la perversión, el viejo verde, la frigidez ninfomaníaca, incluso lo pederasta. No por causalidad, lo que muchos nacionalismos tienen en común es que en ellos el cura manda (de los de la COPE a los abades de Montserrat…). Sacristía, sotana, fanatismo, tanque o metralleta .

NIETZSCHE LOCO

Una de las mayores tragedias del enfermo mental es la absoluta indefensión en la que queda, totalmente a merced de cualquier cabrón o cabrona que pase por sus inmediaciones.

«En realidad es como para enfermar de risa, ver a dos féminas temerosas de Dios (Franziska y Elisabeth, madre y hermana) y a un cura rural (Edmund Oehler, tío) constituidos en tribunal sobre la publicación de los escritos de uno de los ateos y anticristos más redomados. Pero en este instante me falta humor para reírme» (Köselitz a Overbeck, carta del 4 de Abril de 1891)

NOTICIAS DE REVOLUCIÓN (8.4.1931)

«Revolucionario o reformador–el error es el mismo. Impotente para dominar y reformar su propia actitud para con la vida, que es todo, o su propio ser, que es casi todo, el hombre huye para querer modificar a los otros y el mundo externo. Todo revolucionario, todo reformador es un evadido. Combatir y no ser capaz de combatirse. Reformar y no tener alma para ser.

El hombre de sensibilidad justa y recta razón, si se halla preocupado con el mal y la injusticia del mundo, busca naturalmente enmendarla, primero, en aquello en que ella se manifiesta más de [cerca]; y encontrará eso en su propio ser. Esa obra le llevará toda la vida.»

(Fernando Pessoa/Bernardo Soares: Livro do Desassossego)

PROVINCIANIZACIÓN

«Si hubiésemos de buscar una característica especial por la que distinguiésemos nuestra época, no seríamos simples huéspedes de la verdad si dijésemos que esa característica es la incapacidad de grandeza. Nunca hubo en el mundo, creemos, época tan apocada y mezquina. Somos incapaces de pensamiento profundo, de emoción intensa, de acción coordinadamente superior. Somos los artificiales y los provincianos de nosotros mismos. Ni se podría describir mejor lo que está aconteciendo, en las almas y en el mundo, que dándole el nombre de provincianización de Europa»

(Fernando Pessoa/Bernardo Soares: Livro do Desassossego)