Archivos Mensuales: agosto 2015

La Muralla

Una conclusión incuestionable de cualquier vida humana, volcada en imperativo, sin duda sigue siendo la de siempre: “Al Corazón del Amigo, ¡Abre la Muralla!/ Al Veneno y al Puñal, ¡Cierra la Muralla!” (tal vez con ganas de tirar abajo en este caso aceite hirviendo desde las almenas).
El problema es que “el diente de la serpiente” se engalana invariablemente con el corazón del amigo, y por eso la vida seguirá siendo peligrosa hasta el final. Peligrosa pero también más interesante porque no te deja dormir más de lo estrictamente imprescindible.
Y las serpientes se arrastran por todos lados, la derecha y la izquierda, el norte y el sur, sin distinción de géneros ni de razas ni por supuesto de clases sociales. Eso sí, son estas serpientes bastante más necias que los amigos de corazón, y por eso las podemos intuir ya desde un comienzo (por eso siempre intentan hacerse las listas, naturalmente, y aquí te pueden también engañar). Como recientemente dijo José Sacristán que dijo Camus, “la necedad es homicida”: ¡viva el intelectualismo ético!.
Lo catastrófico es cuando los necios tienen el poder: ¿quién vota a los necios? ¿quién se deja engañar por un necio si no es otro necio?

CRISTIANOS GLOBALES TELEVISIVOS

Telepredicador Nicanor (y no me invento nada):

“A lo critiano ziempre lo han matado, lo mataron a lo critiano para empezá lo judío, luego lo romano, depué lo epañole y ahora lo de ahora mimo. Pero ahora no é lo mimo, é otra coza. Porque lo romano lo crucificaban a lo critiano y lo golpeaban y lo echaban a la fiera, leone y ezo. Y lo epañole mataban lo critiano quemándolo, ello decían que también ello eran critiano pero no lo eran porque quemaban lo critiano y no entendían la Biblia porque la leían en romano. Lo epañole mataron hata hace poco con la Inquisició se llamaba, por ejemplo mil quiniento y algo, que yo he pazado año juntando dato hitórico de eto de lo epañole, aunque todavía no he podido confirmar ezto dato con la Biblia.

Ahora etán lo muzulmane, alguno muzulmane radicale de ezo que matan lo critiano. Pero lo matan ditinto, lo matan como nunca lo habían matado. Lo matan degollándolo, cortándole el cuello. Pero en lo Evangelio lo pone, en el Apocalipze lo pone, que cortarán cuello de lo hermano en Crito. Y ezo o digo yo a vozotro, que zi ahora lo muzulmane alguno radicale cortan cuello critiano ezo zinifica que vienen tiempo nuevo y de eperanza, porque é que etamo entonze con lo dolore de parto, que lo ponen lo Evangelio”.

(Entonces fue cuando cambié de canal).

Defensa de la policía

Son los descontentos de siempre los que pretenden ahora retrotraernos a tiempos felizmente periclitados, cuando la gente daba por supuesto, como algo de sabiduría popular, que la línea que separa al policía del delicuente es delgada y de trazo desvaído. ¡Eso ya pasó! No es de recibo intentar resucitar los aires de la dictadura esparciendo por ahí la especie de que se habría puesto de moda una nueva maldición gitana: “¡¡Anda y que te cojan sesenta mossos en un descampao, resalao!!”, queriendo implicar además, con la peor de las intenciones, que con solo dos no hay peligro físico.

Bien es cierto que a la policía en España se le supone por ley la veracidad de todos sus testimonios y declaraciones, bien es cierto que en España es delito grave filmarla cuando trabaja repartiendo. ¡¡Pero ni hay ni puede haber en nuestro país ni asomo de brutalidad policial!! Y eso es algo absolutamente seguro, de lo que solo los malnacidos dudarían: todos sabemos que todos y cada uno de nuestros policías son unos chicos excelentes.

Nietzsche

Genealógicamente, en el origen, es decir, siempre (lo mismo), “bueno”  quiere decir “valiente”, el que vale. El que no es valiente no vale.

Todos los grandes saqueadores, asesinos, genocidas, torturadores, explotadores, violadores, abusadores de niños…todos ellos han coincidido en una sola cosa, todos ellos eran unos cobardes.

El malo es el cobarde, el mal es la cobardía, no hay más vueltas que darle. Todo el que tiene miedo es peligroso. Somos malos solo en la medida en que tenemos miedo (“todo error es debilidad”).

Meditación del condón

Para empezar hay que montar el escenario para la meditación del modo más realista posible: confieso, y esto es una verdadera confesión, que en el verano frecuento un Burger King de la Costa del Sol porque para mí la combinación de aros de cebolla y cerveza se situaría a las alturas prístinas del más reconfortante lacón con grelos (supongo que tiene que haber de todo en la viña del Señor). Pues allí sentado estaba yo la última vez, dando cuenta del suculento manjar, cuando se instalaron en la mesa de enfrente una pareja del tipo matrimonio hetero, algo sin nada de particular a no ser por lo siguiente: iban acompañados de cinco hijos cinco, y para más inri de criada filipina de uniforme; todos ellos menos la filipina, bajita y morena, como es de rigor, muy guapos, muy altos, muy altos, muy rubios, y con una extraña sonrisa de felicidad que daba toda la impresión de no encajar del todo en este mundo nuestro tan traidor, ni siquiera siendo verano y vacaciones.

La pareja, ella y él, de mucho sport, extraordinariamente saludables, sin un gramo de grasa sobrante, bebiendo cocacola en lugar de cerveza y dando cuenta de sendas ensaladas en vez de carne. Ella risueña, muy risueña, como una mujer de cuento de hadas, hadas sin ninguna mala leche. Él un poco más amenazando de torvo. Porque claro, estarían los sinsabores del mundo laboral. El reparto de las tareas estaba claro para todos los que asistíamos al espectáculo de la explosiva felicidad conyugal: pariendo sin cesar ella, porque ninguno de los dos sobrepasaba los treinta y pocos, auxiliada sin duda por la chica filipina; trabajando como un esclavo él para garantizar el sin duda elevado nivel adquisitivo del núcleo familiar. Y entre todos se repartían los espléndidos resultados. Los niños y las niñas todos muy alegres, radiantes, encendida la mirada. Una preciosidad de niña tarareando que quería bailar toda la noche (con la venia del Papa tendrá que ser, mona, me decía yo entre dientes, y a lo mejor también un par de guardaspaldas con escapularios disuasivos).

Estaba claro que hacían la ruta automovilística Navarra-Marbella, y se paraban por los pueblos del recorrido para aprender observando el mundo exterior atiborrado de víctimas de la globalización que mastican comida basura con mirada triste y camisetas iguales para todos, con el número trece. Los de la familia encantadora vestían en cambio con mucho esmero, pero disimulado, cada cual algo diferente, bien personalizado.
Fue entonces cuando se me pasó la imagen del condón por la cabeza. ¿Tendrán éstos razón con su lucha contra el condón? Fantaseé que con condón en la noche de autos aquella preciosa niña empeñada en bailar toda la noche no estaría sentada en la silla delante de mí. Y que, llevando las cosas al límite, ninguno de aquellos niños tan guapos y alegres ocuparía un espacio en el mundo. ¿No sería esto realmente trágico, no nos llevaría a la desesperación a nosotros, los que con tanto optimismo los contemplábamos a ellos, que eran capaces de contagiarnos su alegría? A ver si va a ser que hay que acabar con el condón, a ver si van a estar estos en lo cierto, no obstante la crueldad de las venéreas.

Pero pensé a continuación que, tratándose de la trama o secta esa tan notoria y a la vez tan oscura, no sería en absoluto de extrañar que alguna de estas niñas o alguno de estos niños que ahora podíamos observar en el Burger King con el tiempo llegasen a banqueros, ministros o incluso presidentes del gobierno o embajadores en la OCDE. Alguno sin duda tramaría entonces la reforma laboral, la ley mordaza, la privatización de la universidad pública…Y entonces, ¿el condón? ¿No sería el condón una bendición? El pensar se enciende alimentado por las contradicciones, como todo el mundo sabe.

Porque el mismo Hitler bien pudo haber sido guapo y rubito y alegre de niño (Franco con seguridad no). Y sin exagerar tanto como para recurrir a lo absolutamente siniestro, mucho se podría discutir sobre el tema de si a la Humanidad en su conjunto le hubiera salido a cuenta la inexistencia del Ministro Wert. Es un asunto muy poco claro, muy incierto, porque hay que contar con el Azar, el más rebelde de todos los dioses, que no se pliega ni a la religión ni a la ciencia de los hombres. Lo que daría vértigo del condón es pensar que no tiene nada de violento; que su efecto es devastador pero que prácticamente no hay que hacer nada, ni mucho menos nada ilegal, para conseguir su efecto, la nada. La nada de la persona, de X o de Y. ¡Y vaya usted a saber lo que hubiese conllevado esta nada en cada caso para el colectivo correspondiente! Tal vez la felicidad de muchos, o el dejar de sufrir tanto. Incluso puede uno pensar en su propio padre con el condón puesto el día o la noche de autos, el condón librándole a uno de este mundo cruel, de toda esta gente, de ministros, de banqueros, de presidentes del gobierno, de los de la secta, para no decir nada de los Franco o Hitler. Pero se trataría en cualquier caso de un suicidio irreal por imposible, porque es un acto que no se puede situar en el tiempo (uno no le puede convencer a su padre de que se ponga el condón el día en que lo concibió, lógicamente). Irreal pero imaginariamente tan efectivo.

En definitiva, nos pone el condón en contacto con las madres del ser, el sexo y el tiempo, y ante ese núcleo rocoso el pensar parece que ha de batirse en retirada, por lo menos con el calor que hace.