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TontoFascismo

Hay motivos para pensar que, inmersos en la situación trágica en que el mundo se halla, los análisis sucintamente políticos, si no estériles del todo, sí que darían síntomas de impotencia o falta de penetración en una circunstancia tan coriácea como la nuestra.

Igual el ansia de generalidad de la filosofía no es más que otro doble defensivo, otra burbuja para evadirnos del horror de lo cotidiano puro y duro. Pero no sería por ello en absoluto despreciable. Así que en el párrafo siguiente ofrezco la abstracción salvadora en mi caso, pues iría de la mano de la experiencia trágica de la vida.

Como cité en mi libro contra la estupidez, es muy importante no olvidar lo que llamo la paradoja, consistente en que es muy difícil precisar criterios tendentes a diagnosticar al tonto de remate, para eludir la acusación de que «PARA TI ES TONTO EL QUE NO PIENSA COMO TÚ». Y sin embargo a todo tonto llega un momento en que se le nota que lo es. Y además, hay algo democrático o estadístico en esto, pues si alguien arrastra una sólida reputación de gilipollas es que es gilipollas, seguro.

En fin, a lo que me quería referir con our craving for generality, to be honest, es a que para mí la actual situación política tendría, y esto sirve para dar un stop a las pajas mentales, la siguiente clave de comprensión, citada en mi libro contra la tontería:

«Son tontos todos los que lo parecen, y la mitad de los que no lo parecen»

Cuyo corolario es que la salvación no es otra que el despotismo ilustrado, ya que la democracia, antes de mudarse en fascismo, tiene que reconocer derechos a los tontos. Y de ahí, inexorable, el fascio redentor (de tontos, siempre mayoría)

LA BIBLIA Y YO

La verdad es que este conocido libro, y conste que siempre fue mi preferencia para la versión en verso, tendría su aquel. Y en este momento me viene a la memoria aquella dedicatoria de Enrique Jardiel Poncela redactada poco antes de dar a la imprenta su La tournée de Dios, «A Dios que cae muy simpático». Por mucho que lo lean los evangélicos esos, lo cual resulta sin duda paradójico habida cuenta de lo que voy a decir ahora mismo, hay en la Biblia por lo menos dos verdades incontestables y sumamente relevantes para la orientación en la vida humana. Y apuesto a que con independencia de la época y la cultura.

La primera, tan evidente como el 2 + 2 = 4, aunque verdad de diferente tipo, es que «Hominis vita supra terram militia est«. Incluso sin Trump. La segunda, creo que asimismo del Antiguo Testamento, la de que «Stultorum numerus infinitus est«, lo que cualquiera de mi edad ve claramente incluso sin Trump.

Pero es que, por si esto fuera poco como escuela para la vida, lo que tiene la Biblia es que te hace pensar un montón, evangélicos aparte. Porque tampoco nos cabrá la menor duda de la conclusión a la que se llega del modo más suave a partir de este ínfimo apunte: que la razón de que la vida sea para los humanos una continua guerra, siempre y en todo lugar, no es sino que el número de estúpidos y de estúpidas (con toda la gama entre unos y otras) es de hecho infinito. Incluso sin Trump y sus imitadores.

VIRUS FASCISTAS

Los fachas y los virus jodidos tienen el mismo origen: el abaratamiento de los billetes de avión, en primer lugar, y de todos los transportes en general. Lo cual, dicho sea de paso, igual refuta el marxismo, o igual todo lo contrario. Así que cualquiera sabe.

TRUMPISMO

Como solo hay una verdad indudable en la actualidad, sea cual sea la cultura planetaria en la que nos situemos, la verdad que asegura que el cliente siempre tiene la razón,  o el que paga manda, o sea, que si se invierte dinero y el dinero retorna centuplicado, ahí está la verdad y otra no hay, y eso es lo único que sabemos de universalmente válido hoy, entonces ya hemos descubierto que no solo Dios no habría muerto, qué va qué va, sino que hay alma, y hay alma inmortal, la humana. Justo por eso, precisamente, porque el cliente, el que paga, siempre tiene la razón. Donde esté la libertad de mercado que se quite la murga de la verdad, soberanamente improductiva. Esa es la definitiva derrota nuestra, y no solo la del ateísmo sino también de la crítica de la razón pura, con toda la ciencia detrás.

Como no podía ser de otro modo, el que sirve el pedido neomeapilas al cliente es esta vez el neurocientífico de vanguardia, ejerciendo además de showman o payaso por un pequeño suplemento.