Archivo por meses: agosto 2026

CULTURA FINA

Primer premio de poesía Isabel Díaz Ayuso al poema titulado «Cachirulo, cachirulo, cachivaca, las espinacas se machacan».

Primer premio Isabel Díaz Ayuso a la creatividad en el pensamiento al ensayo que lleva por título «En esta mano tengo cinco dedos y en esta otra, dos y tres».

NIETZSCHE CONTRA EL CRUCIFICADO

Sin duda ninguna, no hay mediación posible: Dionisos contra Cristo, y si Hölderlin llegó a pensar lo contrario era por iluso. Y lo peor es que la constitución cultural y epocal de las pulsiones que harían nuestro cuerpo al trabajarlo abren mundos cerrando otros. De manera que la impronta judeocristiana, el troquelado de Tomás de Aquino y Lutero, para no decir nada del mismísimo Jehová…hace imposible que muchos filósofos entiendan a Nietzsche, incluso hoy tras tantos años ya de investigación nietzscheana. Y entonces seguimos leyendo los disparates de siempre sobre su pensamiento; que son disparates, claro está, para los que no entendemos nada de la dialéctica del pastor y el rebaño, ni sabemos nada del espíritu santo ni del cielo ni el infierno, una colección de absurdos para nosotros. Por ejemplo, viva Kierkegaard, que tener conciencia de culpa es lo que nos hace de verdad ser más que animales (esa atrocidad del masoquismo moral según la cual solo en el remordimiento más brutal me experimento como yo mismo: nunca soy más yo que cuando me siento un miserable absoluto). Por ejemplo, que el Übermensch no sería sino un regreso al animal, o al narcisismo invulnerable del padre de la horda primitiva (que al parecer vendría a ser lo contrario del pastor de las ovejitas, como bien ilustran Torquemada y Netanyahu). De modo que, concluye el filósofo siempre teólogo, incluso el teólogo ateo, lo de Nietzsche tuvo que ir a parar en Hitler de manera impepinable. Como no te sientas culpable, como para ti carezca de sentido la idea de pecado, ni siquiera eres de la especie humana…eres un desecho porque vas a ponerle la mano encima al cuerpo del primero o la primera que pase por tu lado para violarlo o torturarlo si es que nadie te ve. Esto es justo contra lo que luchaba Nietzsche precisamente: contra el animal enfermo…(por el Cristianismo o por el alcohol, las dos aportaciones al mundo de la cultura europea)-

Por cierto que esto de que hablo ahora era lo esperable, según el propio Nietzsche. La verdad es que tenemos el cuerpo cristiano perdido, tan cristianísimo es nuestro cuerpo, incluso el de los que se consideran ateos, que en el fondo todos llegamos a pensar que el que no se siente un cabrón con pintas de cuando en vez no es sino un nazi de mierda. Cuando a un cura se le habla de los casos de pederastia se encoge de hombros observando que al fin y al cabo todos somos solo humanos, con lo cual se puede sospechar que la conciencia del pecado sí que es una estratagema de malvados que necesitan considerar normal y universal lo que les pasa a ellos.

Hasta Freud y Lacan entrarían en el disparate. En su Seminario 7, este último llega a dar por hecho que el decálogo del tal Yahvé bajando del monte aquel es ni más ni menos que la moral eterna, pura y dura, necesaria, universal…lo que hay que hacer para ser bueno tanto entonces como ahora nos lo sirvió el dios del pueblo elegido. Pero su presunto maestro había ido mucho más al fondo: el pecado, sentirse culpable, no es para Freud nada sublime, en absoluto, sino simplemente la consecuencia de nuestra situación trágica en tanto seres necesitadamente sociales: ante las salvajadas y los roces que antes o después te va a deparar la vida en común, o le pegas al otro una bofetada o bien te la pegas a ti. No hay salida. Y no me vayan a venir con la historia de lo bonita que es la saña con la que arremete contra nosotros el Über-Ich. Ese sí que es un cabrón con pintas.

HEIDEGGER SOBRE ATEÍSMO Y FILOSOFÍA

Yendo directo hacia Ser y Tiempo, Heidegger asienta la verdad evidente de que a la altura de nuestra época resulta inconcebible un genuino filosofar que no sea ateo. Si quieres ser feliz lo mejor que puede hacer es creer, pero si quieres investigar la verdad entonces habrás de huir de toda creencia porque si no eres un impostor, a sabiendas de tu excepcionalidad ya que la inmensa mayoría de la gente no quiere la verdad sino el consuelo:

«La investigación filosófica es y sigue siendo ateísmo. Por eso puede permitirse la arrogancia de pensar. Y no solo se lo va a permitir, sino que esta arrogancia es la necesidad íntima de la filosofía y la verdadera fuerza, y justamente en el ateísmo llega a ser lo que en una ocasión dijo uno de los grandes: una gaya ciencia«

(Para la Historia del Concepto de Tiempo, p. 107 de la trad. de Jaime Aspiunza en Alianza, apud J.L. Villacañas, Tierra o Ser, 191-192).

DOÑA CARMEN POLO Y EL AMOR

Por mucho que hoy nos intenten confundir los «expertos», en este caso como en tantos lacayos de la corrección política indispensable al poder, los niños españoles de la época en absoluto estaríamos enamorados de Marisol, como los malintencionados propalaban, sino de la bípeda implume doña Carmen Polo (de Franco), bien conocida entre los industriales de la joyería fina de Galiza, incluida Pontevedra y provincia. Bien cierto es que, como pibón en sentido estricto, no era que destacase tan alta dama, pero interesante a tope sí que era manifiesto a todos nosotros, agudos por no ir a la EGB sino a otra cosa educacional de cuyo nombre no quiero acordarme. De ahí que nuestra generación tendiera siempre después al enamoramiento por mor del alma más que del cuerpo.

Por fin pude cumplir el día de ayer, el primero de agosto de 2026, uno de mis sueños más persistentes, recónditos e inconfesables, visitar el Pazo de Meirás antes de que la turba comunista acabara de poner coto al legítimo acopio de propiedades adquiridas por los Franco como comprensación de haber creado lo que es España. Supe que el día anterior un par de tremendos camiones habían arribado a las ocho de la mañana para empaquetarse cerca de 500 piezas de arte tanto del diseño como propiamente suntuario. Se marcharon en un plís plás tras asegurar que volverían más pronto que tarde para cargar los cientos de cabezas disecadas de pobres animales con cuernos decapitados por el taxidermista de la rapaz familia, que allí tuvo su residencia.

Mientras los servidores de los rojos que hoy mandan nos colocaban las mentiras de siempre, aproveché para sentarme en una de las preciosas sillas verde-oscuras que rodean la mesa para tertulia de merienda bajo imponente árbol de gentil sombra, y al cabo de un rato mi cuerpo tembló al cruzárseme por el magín la idea tremenda de que con seguridad en esa misma preciosa silla había depositado sus patricias posaderas ELLA, y es que si las del caudillo eran más prominentes a mí nunca me interesaron tanto. Es verdad, he de confesar que, en mi ignorancia infantil, nunca le reconocí mucho valor a la obra del Caudillo aquel, mi desinterés por él acrecentado al parecer por su vocecilla de Mariloli (así le llamaban algunos compañeros burlones), Mariloli monotesticular.

Fue al columbrar desde la verja protectora el sin par oratorio altar de la augusta familia cuando una vez más las neuronas del estómago se me alteraron con la emoción. Era en ese santo lugar donde, según dice, el dios de las alturas haabía colaborado con el de las bajuras, para completar la obra de Mariloli.