LIARSE A HOSTIAS

Es más conveniente que nunca una historia realista del anticlericalismo español. Uno de los motivos por los que Franco dio el golpe de Estado aquel, como decían más que él los suyos, es lo mal que lo pasaban los curas. Los rojos quemaban iglesias incluso con gente dentro, cogían a monjas y les hacían de todo. Eso nos  contaban. Era algo horroroso. Yendo yo desde una frase que se decía en la Galicia de posguerra: «O mellor crego o crego morto», hasta algo que se ha podido escuchar hoy, para consternación mía, en las calles de Madrid tras unas declaraciones del tal Luis Argüello: «Argüello, Argüello, colgarlo por el cuello».

La verdad, estoy empezando a temerme lo peor, eso de matarnos los unos a los otros cada 70 años más o menos. Porque cuando los curas se meten ASÍ en política, aquí no vamos a tener un buen futuro ninguno. Es que se creen que cuando hablan ellos habla Dios por su boca, y entonces, el que les contradice o desobedece debe ser ejecutado porque desobedece a Dios. (Ningún futuro va a tener nadie aquí, quitando al hijo de Savater, igual de listo que o seu pai, y a los pensadorcillos con experiencia acreditada en los coles como San Buenaventura o en Mercedarias).

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