Archivos Mensuales: julio 2017

Lenin para Baroja

“Los elogios que se hacen de Rusia son los mismos que se han hecho de Alemania. No hay libertad, pero en tal parte hay una magnífica piscina; en otra, un metropolitano admirable; allá, una fábrica de clavos; en otra parte, una granja agrícola. ¿Se va a hacer una revolución horrorosa y matar a millones de hombres para que haya unas cuantas industrias más avanzadas que antes? Me parece muy caro el conseguir este privilegio tan pobre. Yo prefiero Suiza a la Rusia de Stalin o a la Alemania de Hitler con todas sus fábricas y perfeccionamientos técnicos”. (“Rojos y blancos”, pp. 55-56)

“–Se ve que no ha leído usted a Karl Marx–me han dicho varias veces algunos tipos de profesores.
–No, no lo he leído.
–¿Y por qué?
–Porque he comenzado y no me ha parecido ameno.
–Tampoco ha leído usted la vida de Lenin, ni la de Trostki.
–Tampoco.
–¿Y por qué?
–Por lo mismo, porque no me ha llegado a interesar todo eso de la segunda y la tercera Internacional, la socialdemocracia, el partido de la Inteligencia. Todo eso me ha parecido de un aburrimiento espantoso. No siente uno la época. Lenin, Trostki, Hitler, Mussolini me parecen sobre todo pedantescos y aburridos. Sin duda, es uno de una época ya pasada. Lenin es el maestro de todos ellos. Lenin dio la norma de la política sin escrúpulos, y de Lenin la tomaron Mussolini y Hitler. Lenin es el filósofo práctico” (pp. 57-58)

Baroja-4

«Pasado algún tiempo, toda la gente imparcial está convencida de que la guerra civil no ha dejado más que un reguero de crueldad, de barbarie, de bajeza, un odio escondido que no desaparecerá ni en cien años» (p. 59)

Para eso habría que procesar al franquismo.

Pío Baroja, «Rojos y blancos»-3

«La civilización ha fallado en esta primera mitad del siglo XX de una manera ostensible. Sólo la ciencia se ha defendido bien, lo demás nada.

Las nociones de humanidad, de benevolencia, se han eclipsado y el hombre se ha mostrado más cruel, más bruto, más teatral y farsante que nunca. Se han quemado a hombres, mujeres y niños en cámaras de gases asfixiantes. Nunca se había llegado a tales atrocidades.

Hasta en las funciones de lujo ¡qué brutalidad! ¡Qué estupidez! ¿Quién podía suponer que pasados más de dos mil años de la escultura griega, a los quinientos años de los cuadros de Mantegna, de fra Filippo Lippi o de Botticelli se iban a hacer obras cubistas?

Es algo extraordinario.

¡Qué mezcla de torpeza, de estupidez y de incomprensión, la de nuestra época! Es algo que no le cabe a uno en la cabeza» (p. 46)

Pío Baroja, “Rojos y blancos” (2)

“Un día que hacía yo una crítica de la política española entre mis amigos, el padre de un chico, ex alcalde de Gijón, me dijo que allí no se aceptaba gente indiferente en política y que iban a traer a la Casa de España unos cuantos milicianos amigos suyos, que me tirarían por la ventana.

Yo les mandé a paseo y les dije que en París, a los milicianos, les llevarían a la comisaría y que tal vez después les dieran unos cuantos puntapiés en salva sea la parte” (p. 42)

Pío Baroja, “Rojos y blancos”

“¡Qué idioteces le han dicho a uno!
Unos socialistas de Irún, después de la guerra, me decían que yo les había explotado.
–¿Explotarles, yo? Pero ¿cómo? ¿En dónde?
No había explicación posible.
Entonces uno de ellos me dijo:
–Volveremos, iremos a Vera y quemaremos su casa.
–Bien, esto es una estupidez clara; pero que yo les exploté a ustedes es una estupidez oscura, porque yo ni les conozco ni tengo nada de común con ustedes.
Un carlista, tan necio como los socialistas, me dice que, pudiendo haberme matado, no me mataron.
¡Qué heroicidad! También uno ha podido matar a gente, sobre todo cuando era médico, y no la ha matado. ¡Qué mérito! ¡Qué satisfacción! Yo creo que un bosquimano discurriría de una manera más lógica. Le dirían: ‘Puede usted matar a ese que pasa por ahí’, y él diría: ‘¿Para qué? Si no tengo con eso ningún provecho'” (p. 35)

La Gaya Ciencia

¿A quién llamas malo?–Al que siempre quiere avergonzar” (GC 273)

¿Qué es para ti lo más humano?–Ahorrar a alguien la vergüenza” (GC 274)

¿Cuál es el sello de la libertad conseguida?–No avergonzarse más ante sí mismo” (GC 275)