MEMORIA DE VIEJO

Aquel falangista de nombre Isidro Gijón, empezó su disertación aquella mañana límpida y vigorizante en La Peñota, por el año en que el hombre iba a llegar a la luna, se conoce que él ya estaba allí. «¿QUÉ SIGNIFICA SER FALANGISTA? No seguir una doctrina sino un estilo de vida…José Antonio Primo de Rivera…era de una familia de rango abolengo…»

Aquello iba a marcar mi adolescencia. Porque nunca dejé de preguntarme qué significa ser de rancio abolengo…

BURRATA

Me encantaba la burrata, hasta que dejé de pedirla porque me di cuenta de lo que es, un cruce de burra y rata.

LA GENTE ESTA

Como no hay nada nuevo bajo el sol, y porque todo en definitiva vuelve, e incluso vuelve a volver, sorprende no poco la incompetencia periodística, o el servilismo de algunos periodistas, cuando nos presentan a esta gente como una opción política más, como cualquier otra, que debe ser por lo tanto respetada porque tiene tanto derecho a hablar y presentarnos su proyecto como cualquier otra. Porque está más claro que el agua que esta gente no son ninguna opción política, si lo fueran se podría discutir o incluso conversar tranquilamente con ellos, y se nos invitaría a debatirla para tomar una decisión en las urnas también respecto a ellos. No son sino una declaración de guerra pura y dura, cuyo mensaje ha venido siendo siempre el mismo: «O haces lo que te decimos que hagas, y siguiendo el orden en el que te lo decimos y piensas como nosotros, o ya te puedes dar por muerto» (porque la muerte de alguien que no obedece se dice de muchas maneras, por ejemplo, la censura del pensamiento y su expresión, para muchas personas, por lo menos, es lo mismo poco más o menos que asesinarlas). O te lo tragas todo o vas a tener que acabar saliendo a la calle si es posible armado. Esta situación tan repugnante y truculenta en la ques esta gente nos coloca es la propia de la toxicidad del mal, que te convierte en malo lo quieras o no.

CULPABLES

Curso de «pensamiento empresarial»: treinta y ocho sesiones con el mismo título: «Más pasta más pasta más pasta menos costes menos costes más pasta más pasta… «

Esto aplicado al turismo, en lo que estamos: revientan las vías del ferrocarril. Y no puede ser de otro modo. El empresario es sádico-anal, y va a seguir.

Es fallo humano, por supuesto, pero fallo colectivo de codicia, adoración del dinero.

MADRID ODIA A LOS VIEJOS

Porque odia a los improductivos que no son otra cosa que «unidades de gasto». Por eso, sobre todo, vota Madrid a quien vota. Una mujer empoderada en Madrid reivindica sus derechos abroncando a un viejo en el Metro porque con las apreturas no le deja usar su móvil cómodamente. Un viejo no es negocio, ni siquiera es capaz de follar como dios manda. Lo del robo de las pensiones que se avecina no va de otra cosa, va de la inquina al viejo no millonario. Los desahucios no van de otra cosa, a ver si se muere este plasta, coinciden en decir los potenciales deudos y el Estado.

Todo viejo les recuerda lo feos que se van a poner todos ellos, incluida la exalcaldesa de Madrid que se pasaba el tiempo en la pelu aburriendo a los escoltas. En la universidad disparan contra el viejo a ver lo que pueden pillar de sus despojos, y se parte de risa a costa del viejo la delegada de la cosa porque se debe «a su rector».

Claro está que los tarados del Edipo chungo revientan de gozo porque aprovechan para matar al padre a sus 50 años, más vale tarde que nunca. No tuvieron narices a su debido tiempo para hacerlo y hay que aguantar la lata que dan ahora, como aquel tan santo que al llegar a un grupo preguntaba: «¿Y aquí quién manda?…¡Pues hay que cortarle el cuello!».

DAN DENNETT

«No hay manera de decirle a nadie amablemente que ha dedicado toda su vida a una estupidez»

LADRONES

El cretino es basicamente un ladrón de tiempo, un vampiro, inmortal a tu costa, que chupa atención y aspira a ser tu Moloch. Cuando te das cuenta de ello, que no es nada fácil, tu consiguiente indignación va a convertirse en su combustible.

Había una divinidad antigua, aparte de Laverna, muy menor, que fungía como patrón de ladrones y estafadores, Mercurio o Hermes. Con ello, el mundo grecorromano perseveraba en su magnífica tarea cultural de incorporar y aun celebrar los aspectos más tenebrosos de nuestra existencia. Latía ya en sus sabios y filósofos la intuición, en la actualidad refrendada por la investigación científica, de que el tránsito de la pura animalidad al animal humano, y del infante al adulto, se entendería de modo clarísimo en el momento en que un chimpancé aprende a disimular, a fingir, a engañar a su congénere comportándose como dándole a entender que el plátano del que se ha apropiado en realidad estaría en la caja en la que justamente no está. Saber engañar es la alborada de la gran inteligencia y la verdadera marca del Logos en nosotros, los primates que hemos sido y en tantas cosas seguimos siendo. Hasta el lenguaje propiamente humano, en su función argumentativa matriz de todas las lógicas, inasequible al chimpancé, proviene de la necesidad que tiene el grupo de detectar al ladrón y al estafador, el polizón que no paga pero se aprovecha de todas las ventajas que le proporcionan los otros ejerciendo su pasmosa habilidad manipuladora. Porque el que necesita mentir para que no le peguen una patada en el culo representa uno de los mayores peligros para la especie humana, tan lista como es. Algo de lo que Popper se hallaba absolutamente convencido.

Ahora bien, en sus escritos de madurez el mismo Nietzsche señala la Habsucht o el ansia de posesiones como afecto básicamente positivo. Esto ha dado ocasión a que al filósofo se le haya podido utilizar por los apropiadores de lo ajeno como su santo patrón justificador. Así que se nos quiere convencer de que el que te expropia sería todo un señor mientras que tú, desvalijado de lo tuyo, como digas algo que suene a protesta no eres más «un resentido con las patas cortas» del resentimiento. A esto se añade, para colmo, que ha venido siendo constante el uso de Nietzsche para ensalzar al mentiroso y llevarlo al rango de lo sobrehumano. Porque está claro que el ladrón se ve obligado a mentir sistemáticamente, hasta que al final la mentira le parece la misma verdad refulgente.

Lo que resulta sumamente chocante, tras esto, es que todo idiota acaba yendo a robarle a Nietzsche, a expoliarle, desde el más canalla emprendedorcillo del fracaso empresarial hasta el filósofo más respetado, Heidegger o Habermas sin ir más lejos. Porque Zaratustra regala todo aquello que conquista, y la alegría consiguiente, el ladrón no se siente realmente a gusto como no presente lo robado a Nietzsche como de su cosecha. No disfruta si no es humillando, cruelmente. Por eso rechaza los regalos.

Pero lo que más hace reír del ladrón esencial es el inverosímil detalle de que cuando le sugieren que devuelva lo que ha robado se pone enfermo porque lo experimenta como un robo de SU obra.

PASA, EL NOVIO, YA

Por lo que vi poco ha, me da que el novio pasa ya. Y se entiende cantidá, porque ya tiene un estatus potente potente, el noviete, con todo lo embolsao es todo lo contrario de un pelao, de un marginao, tremendamente ha prosperao. Y claro está que el que le vean con la jai no le conviene ná, compromete cantidá. Eso se comprende yá.

CUANDO LOS TONTOS MANDAN

Por supuesto que hay que respetar absolutamente a los que no dan más de sí, a los retrasados. El problema surge cuando te das cuenta de que mandan ellos, de que te mandan, de que dicen lo que tienes que hacer, de que te juzgan, de que te pueden arruinar la vida. Te matan. Cuando los tontos mandan, ¿qué hacemos con los tontos?