Archivos Mensuales: agosto 2019

RUA DOS DOURADORES

En esta calle de la Baixa lisboeta vivía en un cuarto piso el heterónimo de Pessoa Bernardo Soares, y en ella también trabajaba, en un segundo piso, como ayudante de escribiente. De la Rua dos Douradores pudo trazar un completo microcosmos de la condición humana en su más sangrante historicidad (sus compañeros de trabajo y su jefe, la empleada de la mercería de la esquina con quien todos los días se cruzaba pero a la que jamás se atrevió a decir palabra por mucho que deseara intimar con ella, el hortera inevitable, el peluquero que le contaba anécdotas, la casa de comidas del primer piso cuyos camareros emigrados de Galiza habían llegado a ser verdaderos maestros en el arte de la mediocridad como vía garantizada para ser feliz, los dos preocupados por su salud cuando veían que no se había bebido completa la botella de vino acostumbrada, el chico de los recados, el viejo de todos los días bajando la cuesta…). En el mundo circunscrito por esta calle y las dos perpendiculares que son la Rua Vitoria y la Rua Assunçao, apenas unos metros más allá, abajo y arriba, Soares iba a proyectar las más profundas reflexiones filosóficas y las más sensibles recreaciones poéticas que nunca se puedan leer en escritor alguno. El Pessoa real, en cambio, acostumbraba a oxigenarse de vez en cuando, tomando el aire que venía del Tejo, yéndose a pasear por el Terreiro do Paço, un poco más abajo en línea recta.

NIETZSCHE EN INGLÉS

La floreciente recepción actual de Nietzsche por parte de la filosofía angloamericana—en otro tiempo llamada “analítica”—lo que buscaría es ¡to make sense of Nietzsche! (¡¡Como si por sí mismo no lo tuviera!!). No sé si esto, a lo peor, no va a significar al final otra cosa que el intento de ajustar su pensamiento a los cánones del “sentido común” que es el anglosajón (el sentido común de ese tipo de gente), medio utilitarista medio cristiano. Pero, en cualquier caso, lo que están haciendo todos estos estudiosos que sólo leen y escriben inglés me recuerda lo que dijo Nietzsche una vez sobre la filosofía académica: “Nunca ha turbado a nadie”. O sea, están tratando de convertir una filosofía por esencia turbadora en otra inocua y domesticada, “que se pueda entender”. (Cfr. en especial el tipo de filosofía, ellos la llaman “misión” muy significativamente, que preside la política de las ediciones de los “Nietzsche Studies”, así como la tan interesante obra de Maudemarie Clark con su talento lógico de catequista).

ESTA OLEOGRAFÍA METAFÍSICA

“Vista a la distancia, la oleografía tiene al fin y al cabo más colores. La figura tiene una cinta de color más rosa contorneando la parte alta del cabello; no había reparado. Hay en los ojos humanos, aunque sean litográficos, una cosa terrible: el aviso inevitable de la conciencia, el grito clandestino del haber alma.

Con un gran esfuerzo me levanto del sueño en que me mojo y sacudo, como un perro, la humedad de la oscuridad de la niebla. Y por encima de mi desertar, en una despedida de otra cosa cualquiera, los ojos tristes de la vida toda, de esta oleografía metafísica que contemplamos a la distancia, me miran como si yo supiese de Dios”

Fernando Pessoa-Bernardo Soares, Livro do Desassossego

LAS REDES

Las redes sociales son un alimento inagotable para la curiosidad que casi todos sentimos en relación con la dimensión profunda de las personalidades humanas. Una de ellas, mayormente, muestra con brutalidad obscena todo el espectro del desequilibrio narciso-exhibicionista, mientras que Twitter concentra del modo más palmario el morbo de la rabia y el resentimiento, en un imponente simbolismo del asesinato por ajuste de cuentas. Exceptúo de lo patológico a Instagram, al menos por lo general, porque en la fotografía y el vídeo lo puramente estético acierta a disfrazar magníficamente la deformidad psíquica, como ha sido siempre su función.

(Para no hablar de lo positivo, de vez en cuando se entera uno de cosas interesantes)