Archivo por meses: julio 2026

ESTAMPAS DO VERÁN

Se conoce que en Arteixo hay una tasca que se autodenomina «Una, Grande y Libre», pero no hay que alarmarse porque fui a ver y se refieren a la cerveza de aquí («Estrella Galicia»).

Los lugareños atribuyen el cierre de las playas del sur no solo a la seca sino también y sobre todo a la invasión de madrileños (llaamados «forochinchos» en el norte) llegados en tropel a la busca de refugio climático y esquinas para mear en las rúas todo el vino que beben. Se conoce que la terrible bacteria colii ayusífera que hoy menudea por ejemplo en el agua de Sanxenxo produce en el varón de inmunología deprimida sarcoma testicular y hace a algunas mujeres de mala leche dar a luz, cumplidos tres meses, a monstruos que no parecen de este mundo.

EL GENIO M. RAXOI

En España nos sigue pasando lo mismo de siempre: no sabemos lo que tenemos, minusvaloramos a lo que aquí se cría. Y es un hecho que aquí medran los genios.
Por ejemplo, ese tan difícil  problema que torturó a Ludwig Wittgenstein en el «Tractatus», el problema de la forma general de la proposición, lo resolvió de un plumazo, en una célebre entrevista, el entonces presidente del Gobierno español, M. Raxoi, cuando, ante las preguntas diversas y tumultuosas de los periodistas, se limitó a sentenciar tras mirarlos de izquierda a derecha desde lo alto de su estatura: «Pasan cosas».




LA VERGÜENZA

El triunfo futbolero, conquistar el mundo esta vez a patadas, no rebaja un ápice la vergüenza infinita que nos han causado Raxoi el cretino y la inconcebible sentencia contra el hermano del presidente. Las manos limpias llenas de mietda franquista, y el que trotaba por la Moncloa y por Pontevedra fardando de primo de Zumosol, más tonto imposible.

Ni la Iglesia ni la corona: el pegamento de las Españas es ahots el fútbol, manda caralho!!

GANAN LOS ESTÉRILES

«Aquellos fueron los buenos tiempos, cuando podías mirar hacia el centro y no ver más que cielo abierto y los enormes y viejos edificios de otra época; cuando la plaga urbana (los almacenes y fábricas abandonados u ocupados, los solares vacíos, los muelles en decadencia, los callejones, los interminables tesoros que todos ellos deparaban a los niños) era tan romántica y mágica como los bosques encantados de los cuentos ilustrados. Ahora, el paisaje del centro ha sido destruido y lo dominan unas inmensas torres gemelas de absoluta fealdad, insipidez y mediocridad, y unas estructuras menores llenas de fealdad, insipidez y mediocridad anegan los solares, y los almacenes y fábricas abandonados u ocupados se han convertido en propiedades de lujo llenas de «espacios vivideros», los solares se han llenado con más de lo mismo, los callejones han quedado cegados, los inquietantes muelles en decadencia se han desvanecido y han sido reemplazados por «agradables espacios recreativos» y lúgubres «paseos marítimos», e incluso los niños ya no son niños, sino pegotes de papel maché formado con la sección «Estilo de vida» de The New York Times, productos de una «crianza» en estos «espacios vivideros», atados con correa y bozal para realizar sus «actividades estructuradas» o disfrutar de «tiempo de calidad» en los «agradables espacios recreativos», malnutridos por el pábulo de la «corrección política», los ordenadores, la televisión y una «dieta equilibrada» con alguna «chuchería» o «snack» ocasional, sin ningún sitio donde jugar, sin imaginación y sin libertad, surgidos de un útero aeróbicamente adecuado y comprobado con ultrasonidos, con un nombre moderno y la condena de un destino común, una esterilidad exánime en un lugar estéril y exánime»

Tosches, Nick. El manuscrito de Dante.