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NIETZSCHE A COSIMA WAGNER EL 3 DE ENERO DE 1889

A la princesa Ariadna, mi amada.
Es un prejuicio que yo sea un ser humano. Pero he vivido a menudo entre los hombres y conozco todo lo que los hombres pueden experimentar, desde lo más bajo hasta lo más alto. He sido Buda entre los indios, Dionisio en Grecia, -Alejandro y César son mis encarnaciones, así como el poeta de Shakespeare Lord Bacon. Por último, fui Voltaire y Napoleón, quizás también Richard Wagner… Esta vez, sin embargo, vengo como el Dioniso victorioso que hará de la tierra un día de fiesta… No es que tenga mucho tiempo… Los cielos se alegran de que esté aquí… También he colgado en la cruz….

LAS MAÑAS DE NAPOLEÓN

«No podríais imaginar –le decía [Napoleón] a milord Ebrington– lo que yo ganaba en Egipto aparentando que adoptaba su culto». Los ingleses, siempre dominados por sus prejuicios puritanos, que, por lo demás, se compaginan muy bien con las crueldades más indignantes, consideraron despreciable este artificio. La historia hará notar que, en los tiempos del nacimiento de Napoleón, las ideas católicas resultaban ya ridículas.

Stendhal: Vida de Napoleón.

INSTINTO DE CREER

«De hecho, es el mayor alivio y la mayor bendición para los animales de rebaño en peligro, vacilantes, delicados y débiles, tener un comandante absoluto, un líder: es su primera condición de vida. Los brahmanes entendieron este alivio, los jesuitas también, casi en todos los monasterios la inclinación básica es ésta: librarse por fin de la eterna agitación que supone el mandarse a sí mismo. Este instinto de creer es también el verdadero instinto femenino; y cuando las mujeres encuentran un maestro inexorable que quiere de ellas obediencia y sumisión, o incluso sólo un artista que muestra a la mujer en la actitud de su «perfección», como criatura adoradora y devota, como víctima, como, por ejemplo, Richard Wagner, entonces están «fuera de sí» de felicidad: es decir, confirmadas y satisfechas en su último instinto ante sí mismas».

Nietzsche NF-1885,34[85]

ANTÍPODAS, SEGÚN NIETZSCHE

«Rousseau, en su preferencia por los pobres, por las mujeres, por el pueblo como soberano, está enteramente en el movimiento cristiano: se pueden estudiar en él todos los errores y virtudes serviles, incluso la mendacidad más increíble. (¡Quiere enseñar la justicia!)
Su homólogo Napoleón – antiguo, despreciador del hombre»

Nietzsche 1884.