Ahora son los bellacos de todos los pelajes, antes era solo el más nefasto ministro, los que renuevan el esfuerzo por demoler la universidad (pública, por supuesto, a los curas todo el respeto del mundo, sólo les pasa lo de la pederastia pero en lo demás fenómeno). Se dan cita en ello con sus insultos los que no pudieron entrar porque no sabían hacer la O con un canuto, o los que calentaron su culo muchos años en ella y se aprovecharon todo lo que pudieron de un sueldo fijo para dedicarse a lo que más querían, merodear por los hipódromos, los bares de gambas, y escribir bobadas ni siquiera siniestras.
En fin, toda la chusma se junta ahora en el mismo empeño porque igual van a adquirir poder por fin los inteligentes, y eso a ellos les da pavor, no habiendo sabido nunca para qué sirve la inteligencia como no sea para asesorar al inversor, o para medrar, o para descargar en palabras todo el caudal del odio a lo que sea, sobre todo a la vejez y a la vida en general, a la propia inutilidad.
Los de PRISA abominan de la endogamia (¿y lo de ellos como lo llamaríamos?, ¿gangsterismo?), o vuelven a esgrimir a los cretinos que dicen que ellos enseñan a enseñar, los metaprofesores de Rubalcaba, los incapaces de investigar que lógicamente desprecian la investigación y le van contando a uno que para aprobar lo definitivo es L al cuadrado SER, o sea, leer leer subrayar, esquema, repaso: los pedagogos de Rubalcaba, la única y tan triste alternativa que este país ha dado al Opus Dei en cuestiones de enseñanza.
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Perdonar es lo mismo que morirse
Dejarse quitar el dolor y la rabia que nos constituyen lo intenta de nosotros el que nos pide perdón o si no la misma vejez con su frío lacerante pero tan tranquilizante, y es que al fin y al cabo perdonar es hacerse viejo, hay que ser realmente viejo para olvidar lo inolvidable.
Por eso decimos que no, que el dolor y la rabia es lo que hace pensar, y que dejárselos arrebatar no equivale a volver a entrar en el paraíso porque paraíso no existe ninguno, sino llana y simplemente a morirse. (Además, una cosa es segura de un paraíso existente per impossibile, y es que allí no se pensaría en absoluto).
Por fortuna, el mundo jamás nos va a permitir, mientras sigamos con los ojos bien abiertos, que se difuminen ni que se echen a perder nuestro dolor y nuestra rabia…
Übermensch
«César con alma de Cristo», c’est à dire ministro Wert.
Fumar
«Fumar le puede llevar a una muerte lenta y dolorosa».
Wert, ¿un purito?
Viva la Roma pagana
Leyendo la historia de Augusto redactada con tanta seriedad por Adrian Goldsworthy, a uno le asalta la nostalgia imaginaria de todas aquellas épocas pretéritas en que la crueldad humana era descarada y valiente.
Todos sabían que a quien disponía de sesenta legiones no se le podía tocar demasiado las narices.
Y quien tenía una guardia personal de fornidos esclavos germánicos de absoluta lealtad merecía todo el respeto del mundo, hasta ahí podíamos llegar.
Hoy sucede en el fondo exactamente igual, la clave del poder sigue siendo al final la amenaza de la muerte, pero con la Europa cristiana y moderna la crueldad se fue haciendo cada vez más interior, más hipócrita, más moralista, y a los torturadores se les hizo necesario esconderse tras miles de máscaras. Lo cual no los hace en absoluto menos crueles pero sí mucho más repulsivos.
Mucho más sana, mucho menos dolorosa una bofetada que el veneno del debate televisivo.
Amor
Amarás a tu empresa por encima de todo, y a tu jefe como a ti mismo.
Una psicóloga esbirro promociona la innovación de medir la reacción emocional del empleado: la idea de la esbirra es poner su invento al servicio del departamento de selección de personal. Sabremos sin lugar a dudas si amas de todo corazón a tu empresa, como no la ames a la calle, y es que el empleado amante sube la productividad y es ejemplo de perfecta sumisión.
Del amor a Jehová al amor al padre (padre padrone), y del amor al padre al amor al cura pederasta que acaba pidiendo perdón por el daño causado a la Iglesia (el único perdón sería de diez a veinte años de cárcel, cuando no la castración química). Y del amor al amoroso cura pederasta al amor al empresario que te da la vida. ¡Quiero a la Coca Cola! ¡La Coca Cola, pan de mis hijos, respiro de mi mujer, báculo de mi vejez!
Amén, amén, amén. Nos llevarán a lo de siempre, panem et circenses!
Rajoy
En un acto de apoyo a su último corrupto Rajoy acaba de anunciar medidas contundentes contra la corrupción.
Rosset (2)
«Por eso el loco (y el imbécil, por las mismas razones) es a la vez muy débil y muy fuerte. Muy débil: al no estar en condiciones de soportar lo real. Pero también muy fuerte: por lograr, a su manera, eliminar de hecho esa realidad que le aflige. Esta fuerza, la empleada en la eliminación de lo real, digámoslo una vez más, es verdaderamente desconcertante. No se ve en absoluto qué contrafuerza podría alguna vez contrarrestar un poder semejante»
(El principio de crueldad)
Rosset
«Un análisis profundo y exhaustivo, tal como sólo podría llevarlo a cabo el Dios de Leibniz, quizá lograría demostrar que las tres nociones de necedad, de maldad y de locura son tres palabras que designan una misma y única realidad psicológica»
(El principio de crueldad)
Colegios Concertados de la Comunidad de Madrid
Al acercarse a mí aquella monja como de ochenta y cinco años pasados y metro cincuenta de estatura, se había instalado de repente en toda la estancia un inconfundible olor a pedo que sin duda exigía de mí todo el temple de que era capaz en las situaciones más apuradas. La reverenda madre María Pedorra.
¡Este colegio tiene un ideario, así que tonterías ni una!, el dedo elevado de la advertencia nudoso, el rostro verde y congestionado de la autoridad.
A mí se me quedó bien grabado en la cabeza que si no quería volver al paro tenía que hacer los honores al ideario de los psicóticos de siempre, era preciso hacerse pasar por uno de los psicóticos aquellos que tanto mandaban como siempre.
