En el colegio

Las redes estallaban hoy de maternal indignación con el horrible caso de un pobre niño del que sus compañeros se reían porque tenía una nariz desproporcionada. Recuerdo que yo nunca me burlé de los narizotas, sino de los gorditos, mientras ellos me llamaban cabezón. Así que el que más sufría en aquel infierno era yo, porque sabía que lo mío sí que no tenía arreglo (rinoplastia, dieta y deporte).

La filosofía

El padre de la filosofía es el desengaño, y su madre la alegre desconfianza. Lo demás son farsantes del marketing que sacan conejos de su chistera. Pero esos son los que incentiva el capitalismo salvaje. La filosofía con ellos sí que sirve para algo, es decir, sí que se puede vender. Algunos incluso llaman a eso servir a la sociedad.

Vegetarianos

Cuando me lo contaron creí una broma que en la Universidad de Murcia hubiera un proyecto de investigación consagrado en cuerpo y alma a la reflexión filosófica sobre la posibilidad de la conciencia de las plantas.

Pero luego reparé en el poder creciente de la inversión privada en investigación, en este caso, sin duda, la multinacional de la hamburguesa.

Salud mental

De alguien leí hace poco que la clave de la salud mental reside en atreverse a tener enemigos

Jerusalén

Jerusalén es la ciudad sagrada de las tres religiones. Otras tantas razones para no ir nunca.

La hipocresía

El veneno que te inunda todo el cuerpo cuando te pones a amar a tus enemigos: La Iglesia, más de dos mil años de mala hostia.

Markus Gabriel

Cuando compruebo el modo en que Markus Gabriel se esfuerza por aproximar algunos hitos de la contemporánea philosophy of mind angloamericana a la tradición de Kant, Fichte y Hegel, internándonos al hacerlo en la oscuridad o la superficialidad más absolutas y sin acabar de enseñarnos nada concreto como no sea la insistencia en que debemos decir «espíritu» en vez de «mente» para no ser neuromaníacos y librarnos de la atroz darwinitis. Cuando leo que a Donald Davidson es difícil entenderle y que a veces simplemente no se entiende lo que escribe. Cuando veo que argumenta contra Schopenhauer y Nietzsche llamándoles misóginos y ¡antipáticos!. Cuando descubro cómo pone orden en la obra freudiana diciéndonos lo que es y no es aceptable de ella…Entonces sin poderlo evitar me viene a la mente, y al espíritu, aquel comentario hastiado de Wittgenstein sobre esos «caraculos» que se atreven a meterse con los grandes (por cierto que no recuerdo qué palabra alemana se pretendía traducir con «caraculo»).