Se recrea hoy Sloterdijk con la bien-pensante afirmación de que la democracia permite que aplaudan a los dictadores, hasta tal punto sería santurrona. Hoy han podido ver en Madrid fotos de Trump y Franco llevadas a hombros por el odio y la mentira. Y no es raro que la democracia termine pariendo Hitlers, porque la pulsión de muerte nos llevaría a respetar la estupidez, que es lo no respetable por definición.
Franco y Trump…¿Cómo se puede consentir, a no ser porque nos guíe la pulsión suicida, que el homo sapiens sapiens sea gobernado por el homo insapiens, que aristotélicamente hablando no sería de nuestra especie? El que odia al Logos tiene que venir a matarnos…y si le votamos es porque estamos hartos de vivir.
