LEYENDO TIERRA O SER (1)

Una incomprensión de Nietzsche typical Spanish, presente por ejemplo en Zambrano y la llamada Escuela de Madrid, es la de que el Übermensch sería algo así como la visión profética del anthropos deificado, tras la «muerte de Dios». Lo cual es no solo de un simplismo abraiante sino sin duda absolutamente falso, y estaría inspirado en la reacción paracristianoide de figuras secundarias como Scheler o Plessner. El Übermensch es lo humano que ya no tendría necesidad ninguna de venerar ni de arrodillarse ni de pasar el tiempo perdiéndolo, navegando por mundos imaginarios de una psicología moral absolutamente alucinatoria, como la que habla del pecado que hay que pagar con la moneda del sufrimiento, y delirios así (delirios cristianoides en los que estaba aún cogido Schopenhauer el ateo, para el que si sufrimos, y todos sufrimos en esta mierda de SU mundo, era, no nos quepa duda, porque nos lo merecemos, ya que de lo contrario no sufriríamos, y por eso estaba Schopenhauer tan poseído de la famosa «necesidad metafísica», de la que justamente Nietzsche nos liberó).

Por eso la condición de posibilidad de querer el Übermensch, no es sino la náusea ante el homo (el humano por definición servil, o necesitado de eso que denomina esta gente «la gracia», caerle bien a su Papá, o vaya usted a saber qué demonios es). Dejar de ser humano es dejar abajo esa patológica necesidad de investir con poderes divinos a entidades puramente imaginarias que compensan el sufrimiento del humano con la sumisión, atándonos a los dictados de la casta sacerdotal y la de los guerreros que se sirven de ella. Para entender la cuestión del Übermensch hay que saber entender al «último hombre» cuando dice «nosotros hemos inventado la felicidad», mientras parpadea. Es el que compra bienestar con la moneda de la sumisión que implica por fuerza, hoy en día, seguir creyendo sinsentidos. Es absurdo pensar que el Übermensch le robe la creatividad a dios, porque dios es un producto más bien lamentable de la creatividad torturada de los homines que hacen de la Tierra el «planeta enfermo». El malentedido del Übermensch, sobre todo en el pensamiento español, se halla determinado por la raíz cristiana de ese pensamiento, que les incapacita para entender las cosas sin embarullarse con conceptos absolutamente vacíos de contenido real, como el de la gracia. La ética de Nietzsche es la de cualquier filósofo auténtico que no sea un impostor charlatán: entregarse solo a (la creencia) que se pueda entender, o que «yo» pueda entender.

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