El que tiene vocación de esclavo seguirá votando espontáneamente al amo porque lo necesita más que respirar y más que beber. Hoy el esclavo vocacional ama al superrico casi apasionadamente, y está dispuesto a colaborar con él o con ella en el exterminio de los que no son superricos pero no se han rendido todavía. (De ahí el éxito de los evangélicos: al que no se arrodille hay que matarle).
ALMA ESCLAVA
Deja un comentario
