EROS PEDAGÓGICO

El de profesor sería un trabajo como otro cualquiera, en principio, pero para el que sin duda se requiere fuerte vocación. No podemos confundir, al profesor o a la profesora, con un misionero. Cuando la vocación profesoral llega a exacerbarse hasta el frenesí pedagógico, del tipo Sócrates, del tipo cura, entonces no es raro ir a parar al paternalismo, la pederastia o el acoso baboso. ¡Imperdonable confusión en lo que a las variedades de lo erótico respecta!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .