Archivos Mensuales: diciembre 2013

Una mala noche

“Estuvo mal, muy mal, el pobrecillo, con su brote psicótico en curso. Se ha pasado toda la noche volando de fiebre, sin pegar ojo, hablando continuamente de cosas incomprensibles. La única que recuerdo es porque la repetía sin cesar: algo así como que el verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, lleno de gracia y verdad…En fin, se conoce que después la medicación le fue haciendo efecto y se quedó más tranquilo, lo que decía empezaba ya a tener algún sentido, todo lo anterior no habría sido más que un mal sueño…

¡¡Somos afortunados por contar con estos adelantos de los psicofármacos!! ¿Que tuvo que ser de nosotros cuando no los había?”

Olor a sacristía (cheiro a crego)

La teología católica en su trasfondo psiquiátrico no es más que delirio sistematizado, como el del paranoico pero en latín, un delirar intergeneracional cristalizado en dogmas de fe que sin duda tendría su foco generador en lo fisiológico de las hormonas torturadas, en el semen retenido de los varones pensantes de la secta, pues ya se sabe que sobre todo en lo filosófico “semen retentum venenum est”.

La única manera de liberarnos del olor a sacristía que asfixia a nuestro país sería que estos varones del semen retenido se liberaran antes a sí mismos, o se curaran. Orgasmoterapia intensiva. El burdel, tan denostado, como única esperanza, Rouco en una orgía que durara años.

Rosa Díez sive Natura

Nuestro amor a Rosa Díez es el mismo descomunal amor que Rosa Díez se tiene a sí misma.

Nada habría de malo en las cosas, la maldad no es más que opinión, el fruto de la limitada perspectiva humana. El sabio contempla con la mirada de la eternidad el seguirse ineluctable de todas las cosas desde Rosa Díez. Y por descontado que el sabio se une a esta necesidad del orden natural como parte del mismo, pero una parte que de algún modo trasciende su ser-parte en el amor intelectual a Rosa Díez, uno y todo.

En cuanto a Jiménez Losantos, está claro que es un modo de la única sustancia, según algunos ignorantes un modo cabrón de Rosa Díez. Pero esto sólo en tanto visto desde la limitación de nuestra perspectiva humana. Superada esta limitación de la mirada en el amor al orden eterno de la naturaleza, descubrimos que Losantos viene a ser el Ángel de la Guarda.