Dejó de ser cristiano el mismo día en que pensó que igual su cielo estaba lleno de curas.
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Violencia
A primera vista está clarísimo, la violencia sólo está justificada en legítima defensa, la misma palabra lo dice.
El problema surge cuando hay que decidir qué significa aquí «legítima», o qué autodefensa sería ilegítima.
Legaliformidad de la psicología
Todo el que corre delante de los antidisturbios alberga el anhelo secreto de correr detrás de ellos.
Divertirse
La única salida que te deja la cultura católica para no morirte de aburrimiento cogido en sus garras sería cometer pecados, cuanto más gordos mejor…para luego irte a confesarlos transido de la emoción arrebatadora del arrepentimiento.
Aburridas
En el lenguaje corriente funcionando adecuadamente no se plantea jamás problema filosófico alguno.
(Tal vez por eso las personas corrientes son tan aburridas)
La muerte
Lo que algún solemne patético ha llamado «el doloroso enigma de la muerte» en realidad no tendría nada de doloroso porque no hay en la muerte enigma alguno
¡Encima!
El franquista, encima, te aburre mortalmente, dan ganas de echarse al monte.
El idiota
Hablar con un idiota en el sentido de intentar comprenderle exige quieras que no adoptar su perspectiva siquiera sea temporalmente. Lo cual te lleva irremisiblemente a convertirte en un idiota. Y lo peor es que empantanarse en la idiotez resulta muy irritante y muy deprimente porque es lo mismo que sumergirse en la confusión. Nunca acabas de saber bien qué te ocurre, si es efecto de la maldad o de la locura del otro (que a lo peor han destapado y estimulado las tuyas). Ocurre que la idiotez es prácticamente imposible de definir, nunca se sabe con precisión en qué consiste, hay que aprender a notarla. En el fondo, el idiota es inconcebible.
El idiota daría por hecho que su modo de pensar es el de todo el mundo y que lo que quiere él lo quieren todos. Te habla de sí mismo haciéndose una repulsiva propaganda. Fía a la palabra lo que no puede ser dicho. Se da a sí mismo en público lo que querría que los otros le dieran. Y su óptica es sumamente potente porque resulta tan simple que es casi imposible luchar con ella. Lo único, mirar a otro lado y seguir adelante.
Por eso es tan peligroso hablar con todo el mundo.
A la cola
Fui a la cola la otra noche a preguntarle al Cristo de Medinaceli para cuándo el Apocalipsis
