El alma en cierto modo todas las cosas

A veces, hoy mismo, casi me llego a convencer de que hay pensamientos que nos ensucian y acaban estragándonos el estómago, como si dijésemos: justo aquellos que se dirigen a un contenido sucio o disparatado o imbécil.
Y que entonces lo más higiénico es la dura disciplina del que controla el asunto de sus pensamientos, disciplina que estaría al alcance de algunos, por mucho que nos pueda parecer increíble.
Cuando la agresión nos llega de fuera es cierto que devolver el golpe alivia porque parece que nos reinstala en el equilibrio temporalmente perdido. “¡Ninguna agresión sin respuesta!” puede pasar con facilidad por el lema de la salud mental misma
Pero en ocasiones estamos en un nivel superior cuando nos hacemos indiferentes a la agresión, por ejemplo comprendiéndola de modo que la tornemos a nuestros ojos mucho menos agresiva de lo que parecía. Un nivel en el que no habría llegado tanta porquería ni estruendo de un combate sin verdadera importancia.

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