Telemadrid

Alguien dijo que lo de Franco no fue una dictadura sino una dictablanda. Se debía referir, en el fondo, a que si hubo, y hay, un nazi alemán, y un fascista italiano, lo que hubo, y hay, en nuestra tierra, es un fachita de mierda. O sea, que los alemanes y los italianos tuvieron el fondo paganazo imperturbable, mientras que los de aquí iban por el imperio hacia Dios, y el catolicismo les frenaba, en el sentido de hacerlos más fariseos y mentirosos. También se oye hoy que en España no hay extrema derecha, algo extremadamente sorprendente y si no que pongan Telemadrid tal día como hoy 14 de Septiembre de 2015 a eso de las doce y media de la mañana. Era el tema de los indigentes que afean y empuercan la plaza madrileña de Tirso de Molina (tan bonita como la había dejado el grandioso Gallardón, de Madrid a (su) cielo). Porque en la plaza madrileña de Tirso de Molina los indigentes venga a mearse, a cagarse, a emborracharse, a pincharse, a espantar el turismo. Y en los países más prósperos de nuestro entorno, como Noruega, como Suecia, ¡como Hungría! (mete el cuchillo aquí el fachita de mierda), a los indigentes se les echa, se les expulsa, se les pone una multa por estar, por ser, por ocupar un espacio y un tiempo. En Telemadrid se nos viene a decir sin decirlo (es el puro silogismo del cobarde fascista de fondo cristiano) que a los indigentes hay que matarlos (de hambre, de gas) porque son gentuza, chusma, canalla que impide el progreso. Se asimila todo esto al discurso neoliberal, el indigente es malo para la marca España. No se trata tanto de que no sean de nuestra gloriosa estirpe, aquella que fecundó el nuevo mundo, esa que pobló Tordesillas, sino de que ocasionan grave perjuicio económico.
Ya se sabe que el fachita de mierda está obsesionado con el indigente hasta el punto de quemarlo vivo. Sin duda porque sabe que es su doble, que él se ve en el indigente, que entre el indigente y él no hay ni la separación del filo de una cuchilla de afeitar. El fachita de mierda no habría hecho nada en su puñetera vida para merecer no ser un indigente, y por eso le odia, y por eso no le puede ver, y por eso quiere exterminarlo. Ahora, con lo de los refugiados sirios, toda esta gente europea, esta chusma, va a resucitar con el máximo esplendor. Y tenemos que estar preparados, tenemos que planear algo para salvar a nuestros indigentes de ser quemados vivos. Porque tal y como va el mundo y la vida, indigentes lo podemos ser todos, no nos quepa la menor duda.

(Por cierto que mientras nos cabreaban con todo esto, en la parte de abajo de la pantalla se nos avisaba que, de haber hoy unas elecciones, ganaría la Aguirre. ¡Ah! Pero ¿se puede votar a las muertas?)

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