Walter Benjamin

Le debo sobre todo a Benjamin el haberme hecho reparar muy retrospectivamente en que en aquel siniestro teléfono negro colgado más allá de mi alcance en el corredor oscuro del caserón de mi abuela en Galicia se había posado ya entonces, cuando yo era niño, todo el encanto volatilizado de la hostia consagrada.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.