LO ESENCIAL

La cuestión no es, para nada, ser mujer o varón en cualquiera de los grados intermedios. La cuestión no es, en absoluto, ser negro, blanco, verde. Ni tampoco la de tender a colérico o a lujurioso o a pasota, ni siquiera a avaricioso, eso tan feo. El problema tampoco va con ser más o menos autoritaritario o más o menos servil.

El único problema que hay, transversal y de dificilísima solución, es ser tonto de remate, gilipollas perdido. Porque es el imbécil el que nos lleva a todos con él o ella, de forma irremediable, al no ser puro y duro. El cretino, ángel de la muerte.

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