Pensar siquiera en algo de lo último vomitado por Esperanza Aguirre le ensucia a uno hasta en lo más íntimo, en lo que llamamos alma. Si religiones ancestrales proponían la purificación corporal y espiritual como un camino para volver antes de la muerte a nuestra patria celestial, hoy el elemental buen gusto nos exige no mancharnos llevando nuestro pensamiento a cualquier cosa que diga—trampa, mentira, macarra con dinero y título—Esperanza Aguirre. Como la suya es la voz del testículo retorcido, el suyo el poder del testículo retorcido, enigmática bisexualidad de cuartel que a tantos y a tantas fascina tanto en este país nuestro, lo mejor en definitiva es mirar a otro lado cuando se oiga, para no ensuciarnos.
Consejo
«No eches a rodar tu ser hacia una finalidad cualquiera», sino que «redime el azar».
Monago
Han informado hoy en el telediario de que se está pensando ya muy seriamente en reconocer el derecho a una «sexualidad plena» a todas las personas impedidas física o psíquicamente para tener…relaciones (¿por qué no apuntarnos los especialmente feos?). Lo que ignoro es cómo se va a implementar exactamente la cobertura social de este nuevo derecho, o sea cuál es exactamente el estatuto legal del así llamado «asistente sexual» (¿putos/as sin fronteras?). En mi época lo que regía en este tema era el «que cada cual se las arregle como pueda», pero claro, ahora vivimos tiempos mucho más humanos y misericordiosos.
El caso es que Monago está de enhorabuena.
Entero
El alma completa, todas las castas en el pecho, vientre y cabeza. Hay que serlo todo, negociante, guerrero y sabio.
Sin duda que el único de verdad feliz es el sabio, pero para llegar hasta él hay mucho que mercadear y mucho que luchar.
Cotillear
Como es natural, no hay ningún tema más jugoso para el cotilla que el de la sexualidad del otro.
Por ejemplo, de la sexualidad de Esperanza Aguirre poco se sabe, aunque todos nos la imaginamos como un pozo sin fondo.
Y en cuanto a Albert Rivera, resulta que es tan blanco, tan blanco, en su aspecto, maneras y conducta verbal, que es inevitable pensar en nada confesables aberraciones.
Narcisismo
La característica incapacidad del narcisista para reconocer al otro como otro puede presentarla el narcisista como prueba de su exclusivo y selecto interés por el mundo interior o espiritual o estético, cuando no es más que circular masturbación improductiva, la disparatada manía del yo (ese yo que para empezar no existe).
La cultura
El típico desprecio que se quiere olímpico de nuestro pueblo por la cultura se pone de manifiesto últimamente cuando un mafioso de la Gürtel se refiere a Rubalcaba como «ese profesorcillo de universidad que ahora está escondido», o cuando el economista de cabecera del tal Albert Rivera contrapone sus propuestas con la de «esos profesores locos».
(El desprecio de la inteligencia de los cretinos de todo pelaje explicaría muchas mayorías absolutas).
La patria
La patria, cosa verdaderamente seria (el PP enarbolando la bandera, en la plaza de Colón y en las pulseritas de los paletos, Ciudadanos y los compatriotas: como cantaba Carlos Cano, «cuando dicen Patria yo miro al pueblo y me pongo a temblar»).
Estoy completamente de acuerdo con Esperanza Aguirre en que hay que defender a España (sobre todo de Esperanza Aguirre y sus mafiosos, para que no sigan repartiéndosela).
«Su patria está en Suiza o en Andorra». Sin duda, la patria no es nada para ellos como no se pueda hacer negocios con ella. España sería una marca que ha de ser puesta en valor, motivo de especulación, mercancía. Y lo espiritual también una mercancía (las yemas de Santa Teresa).
Pero si no fuera por la influencia omnímoda del cuarto poder del dinero, a mí me daría mucho que pensar la facilidad con la que el pueblo español se está dejando esquilmar…(¿la servidumbre voluntaria?, ¿la pulsión de muerte de toda la vida?).
Mariano Rajoy, registrador de la propiedad, privatiza el Registro Civil, recién informatizado con el dinero de todos nosotros, para regalárselo a los registradores de la propiedad…¿Y no pasa nada? No votarle es muy poco como respuesta.
Necesidad de la fe
Sin una fe que nos sostenga, que nos permita abstraernos o ir más allá de toda esta gentuza con la que tenemos que vivir, ¿cómo íbamos a poder soportar que en los pueblos andaluces a los gatos los bañen en sosa cáustica?
Falibilismo
Ser falibilista es lo más cómodo para medrar, porque por un lado va uno por ahí con la aureola de científico y de moderado y entonces causa mucho respeto, pero por otro no se acaba de comprometer nunca claramente con nada (porque ante todo no quiere pecar de fanatismo) y entonces, como nunca molesta a nadie ni se opone jamás sin ambigüedad al poder establecido (claro, él está muy por encima de las plebeyas ofensas, él se dedica a criticar las ideas y no a las personas, como si las ideas no fueran la sangre de las personas), puede aspirar tranquilamente a subvenciones y prebendas.
Es muy listo el falibilista, muy astuto, jamás escribirá que Esperanza Aguirre es una mala pécora que esta vez apoya a un alcalde triplemente imputado…porque siempre tiene en cuenta, como racionalista crítico que es, que puede estar en un error. Y claro, le tiene terror a equivocarse.
