El moralismo

Tiempos los nuestros de moralismo radical, de suprema mojigatería, que lógicamente siempre vienen a coincidir con los de mayor “depravación”, no siendo el moralismo sin freno otra cosa que el aspecto más megalómano de la propia depravación, o la depravación cuando casi sin darse cuenta pretende asegurarse su imperio definitivamente como imperio absoluto, conquistando para ello esa estéril tranquilidad de conciencia que le sería entonces tan necesaria.

Ayer daba una vuelta yo por un extenso parque no lejos de casa, y al llegar a unos váteres públicos conducido por la necesidad vi que se estaba celebrando una misa allí al lado justo debajo de unos pinos, algo de las hermandades del Rocío vestidas de andaluces o así, materia de antropología cultural de la dura.
El cura con el micrófono entusiasmado en su homilía y yo esperando junto a él pero separados por un muro a que terminara un tipo alto y enjuto para ponerme a orinar yo. «Por ejemplo hoy que han sido las elecciones, las elecciones tan importantes municipales, todos esos grandes problemas sociales ¿por qué son? Pues porque hemos echado a Dios de la vida social, y todos esos graves problemas sociales se solucionarían sin lugar a dudas si tuviéramos la paciencia de aguardar a que Dios obrara, obrara en nosotros y en la vida social». Había iniciado el cura la charla con el Juicio Final y toda la historia de ser bueno o ser malo en esta vida de tal modo que ese fruto lo recogeríamos en la que a todos nos esperaba más allá…

Bueno, esa es nuestra cultura, el moralismo, ser «bueno» o «malo», en eso estaría todo (lo de ser imbécil o estar zumbado no hace al caso con tal de ser buenecito). Y así continúa siendo nuestra cultura, no importa lo muy atea que se pretenda. Está basada en un gran malentendido, porque los imbéciles y los zumbados ocasionan muchas más catástrofes y siembran muchas más desgracias que los malvados propiamente dichos, aunque solo sea porque ante un malvado siempre sabe uno qué hacer, mientras que los locos y los tontos encima dan pena los pobrecitos, con todo el daño que hacen.

Pero la cosa se complica cuando toda la maldad del malvado consiste en afectar que es imbécil o está zumbado, sin serlo o estarlo en realidad sino simplemente porque toda su maldad estriba en confundirte (esa maldad cobarde que se disfraza para que la compasión haga imposible devolver el puñetazo o simplemente pasar de largo).

En suma, el moralismo es una de las más penosas consecuencias de la corrupción, o incluso la continuación de la corrupción por otros medios.

Lucía Figar

Apuntaba Wittgenstein en sus conversaciones que sin duda la confusión conceptual era peligrosa porque no solo era cuestión teórica sino que podía implicar graves trastornos en la vida misma del que estaba aquejado de ella.

Esto es lo que les pasaría a los cristianos tan cristianos que presuntamente se enredan en tramas de corrupción mercadeando en este caso con la educación madrileña.

Quieren imitar a Cristo en esta vida, ya se sabe, aspiran a divinizarse como renacidos, como nuevos hombres y mujeres que dejan atrás al humano viejo y corrupto, todo ello por amor a Cristo y por gozar en su unión con Él de la vida eterna.

Pero confunden la imitación de Cristo, vivir con Dios, con vivir como Dios. O más precisamente, han caído en la ambigüedad fatal que entraña la expresión «vivir como Dios». Porque además de divinizarse está lo que entendemos todos como pueblo llano, y ellos lo mezclan y embarullan. Así que trincan…

Les habría hecho falta el análisis filosófico como a un muerto de sed una jarra de agua.

Clase media

Cuando las cosas se les ponen un poquitín difíciles, aunque sólo sea en apariencia, los ricos hacen uso de su estrategia de siempre, dejar que «los de abajo» se satisfagan proletarizando a las clases medias.

Bienaventurados los gilipollas

En un  tiempo muerto de una dura jornada de trabajo puse en plan distraído el canal 2 de la televisión pública española, en el que un sedicente psicólogo en todo parecido a Rasputín le contaba a una menda boquiabierta que él había entrado ya en la madurez y por eso se había dado cuenta por fin de que ya no le importaba nada ser un burro, es más, que estaba orgulloso de serlo y nos lo recomendaba a todos, porque la inteligencia era una cosa muy tonta que no valía para nada, lo importante eran los valores, amar la vida y a la gente, decía el cretino, y que por eso había escrito este libro que blandía ante la cámara en el que demostraba que el que intenta ser inteligente es muy vulnerable y dado a depresiones porque siempre se iba a encontrar con alguien que le demostraría que era más bien tirando a tonto. O sea, que la inteligencia era una tontería y ser inteligente una cosa de tontos.

Hemos llegado, me dije, al Reino de los Cielos en la Tierra, los gilipollas tan felices meneándosela en las alamedas ante el respeto de todos.

Manifiesto por la paralización de la LOMCE

Avatar de extrematuhorizonteSoy Pública

MANIFIESTO URGENTE DE LA EDUCACIÓN QUE NOS UNE 

ANTE LOS RESULTADOS ELECTORALES, SOLICITAMOS SE PARALICE LA IMPLANTACIÓN DE LA LOMCE EN TODO EL ESTADO.

Tras conocerse el resultado de las últimas elecciones municipales y autonómicas queda claro que la suma de los votos de los partidos que rechazan la LOMCE es mayoritaria y, aún en espera de los resultados de las elecciones generales, se hace evidente que seguir con su puesta en marcha sería un insulto a la ciudadanía y un flaco favor a la comunidad educativa, necesitada de cuidados y de visión de futuro, de verse libre de estos vaivenes a los que los últimos cambios educativos nos han sometido.

Es a estas alturas de curso cuando se «cosen» las entrañas del próximo, cuando salen las instrucciones y calendarios del siguiente, cuando se deciden las plantillas de Secundaria, cuando se publican los cambios de libros de texto que tanto…

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Psiquiatría

Célebre es aquello de Valle-Inclán cuando le preguntaron qué le hubiera gustado ser si no hubiese sido escritor: «Confesor de princesas».
(A mí si no hubiera sido profesor de filosofía me habría gustado ser psiquiatra de católicos, por aquello del vivir peligrosamente y mi adicción al trabajo interminable).

Vedantaphilosophie

“MISTICISMO”, según la definición clásica del Vocabulaire technique et critique de la philosophie, vol. I, F. Alcan, París, 1926, p. 496 de Lalande (citado por Michel Hulin, en La mística salvaje. En los antípodas del espíritu. Madrid, Siruela, 2007, p. 15):
“Creencia en la posibilidad de una unión íntima y directa del espíritu humano con el principio fundamental del ser, unión que constituye a la vez un modo de existencia y un modo de conocimiento ajenos y superiores a la existencia y el conocimiento normales”.

Una de las claves de todo el asunto estaría en que la radical crítica nietzscheana de la Entselbstung o «des-simismación» como ideal humano, es decir, de toda la moral del altruismo y la abnegación y la compasión y la renuncia entendidas comúnmente como la moral en sí, en definitiva como la única moral concebible, no sólo sería perfectamente compatible sino que incluso exigiría la lucha continua contra el ego y sus ridículas satisfacciones narcisistas: el altar del ego es el más sangriento y fanático de todos los altares, y entonces nuestro máximo enemigo, y también el más formidable e imbatible. (Lo que nos vela el Selbst o el «Sí mismo» hasta hacerlo irreconocible es precisamente el maldito ego).

Ya escribió un consumado yogi que en una ocasión, postrado ante otra persona para manifestarle al mundo su absoluta humildad, pensaba para sí con deleite: «¡pero qué humilde soy!» (todo lo contrario de «construir una filosofía que me permita aguantarme a mí mismo por toda la eternidad»: paradójicamente, sería el narcisista el que menos se soporta a sí mismo y por eso busca víctimas sacrificiales para su mayor gloria).
Y ya lo apuntó Nietzsche como si tal cosa: habría que ir por encima del «yo» y del «tú» (las personas son prisiones); o lo que es lo mismo, «¡¡siente cósmicamente!!».

Leyendo a Ortega

¡Ten el coraje de equivocarte! (Hegel).
(Pero también Nietzsche): se señala con esto lo que sigue siendo joven en nosotros por muchos años que vayamos quemando.
El pensar que únicamente aspira a no errar es desde el principio un lastimoso ejercicio de senectud.

La boda del año

El otro día iba yo por un pasillo a hacer no sé qué cuando escuché que el ministro Wert se iba a casar, o ya se había casado.
Sin duda que, como decía Rosset, habría mujeres absolutamente incomprensibles que no por eso dejan de ser reales (también hombres).
De ahí que la filosofía sea necesaria pero a la vez ineliminable como reacción humana, por mucho que pretenda acabar con ella el ministro de marras será en vano, porque de lo contrario lo real nos mataría con las tremendas perplejidades que provoca en nosotros. Literalmente, sin filosofía, la novia de Wert, o lo que sea ese elemento, no me dejaría vivir de la pura y mortal curiosidad.

Sigmund Freud

Aprovechemos el aniversario de ese documento magnífico que es Introducción al narcisismo para proponer que se erijan a Freud monumentos en todas las plazas de la humanidad ilustrada como a su gran liberador que es.
(Por eso sigue estando tan mal visto en tantos lugares poblados de humanos ignorantes y enfermos incurables, no hace falta poner ejemplos).
(Aunque también los haya más lúcidos, aquejados del trastorno narcisista, que en cambio lo estudian encantados porque naturalmente les permite seguir recreándose en la imagen de sí mismos al verse reflejados en el lago de sus escritos, lo cual es rizar el rizo, algo así como ser paranoico autoconsciente y militante).