Don Pío

«El gusto por la literatura de Valle-Inclán lo comprendo en cierta clase de público, el de Unamuno lo comprendo menos. El público de Valle-Inclán es el que ha sido entusiasta del modernismo, del decadentismo, de lo diabólico. Barbey d’Aurevilly, D’Annunzio, Ocar Wilde, un poco Baudelaire, princesas, marquesas, palacios, salones, títulos, perfumes, estatuas, todo un poco falso; pero esa admiración ha existido siempre. Ahora, el público de Unamuno ya no lo comprendo. Sus novelas son pesadas deliberadamente, no tienen interés psicológico, al menos general, ni dramático, ni folletinesco…Yo no tengo ningún motivo de antipatía personal contra Unamuno; pero cuando intento leer sus libros, pienso que son como una venganza contra algo que no sé lo que es»

(Baroja, Memorias, citado por Mariano Tudela,)

Judas

Se reanuda tras el verano la brutal campaña de desprestigio contra la Universidad pública española, que según algunos no sería más que la variante nacional, con rasgos propios, de la destrucción universitaria pública promovida por la voraz derecha USA, de muchos años egregio modelo para los imbéciles del rincón éste. (¿Ahora es delinquir insultar?)
Buenos cauces para esta campaña siguen siendo las habituales cloacas nauseabundas de la prensa patria dándole al mecanismo de siempre, que si la endogamia, los rankings tipo la liga de fútbol, ahora por si fuera poco la inutilidad de la ANECA, que solo pide las portadas de los libros en lugar de leérselos todos los de todos: las medias verdades son mucho más mortales que la simple mentira, pero todas las que se esgrimen son medias verdades.
Se comprende que la Banca necesite más beneficios, ahora que estamos en tan malos tiempos para ella (así que ya notaremos que para todos), y ya casi no los puede obtener de donde solía. Se comprende la rentabilidad de la privatización y la proletarización del profesorado y tantos estudiantes como clientes, apetitosísimo bocado para empresas y sectas religiosas diversas, más o menos siniestras, pero en todo caso abanderadas de la explotación por el bien de lo más elevado, Dios o España.
Sin duda que los fracasos de la educación española son responsabilidad de los políticos de todos los pelajes (todavía me río de aquella broma del «tiene que ser una reforma de coste cero» cuando lo del célebre espacio europeo), y de los pedagogos que ejecutaban sus sucesivas reformas con sonrisa inocente. (Por ejemplo, la actual enseñanza media: cultura informática, cultura emprendedora y financiera, «cultura» religiosa, las tres aderezadas con palabrejas calcadas del inglés americano, tipo «rúbrica»). O sea, incultura. Pedagogía no pasa de ser hoy traducir del inglés americano, si es pedagogía de vanguardia, pedagogía de investigación.
Pero es indignante lo que se hace para enmascarar este fracaso político de todos los partidos: presentar a los profesores como responsables.
Pero es indignante que los que firman la campaña sean a veces los mismos profesores, por ejemplo catedráticos de universidad que se autoexcluyen porque sí de lo que denuncian, la endogamia, los rankings, la acreditación de la ANECA. ¿Qué esperan recibir a cambio de su actitud, parecida a la traición?

Compasión

Muchas veces ocurre que cuando obramos por compasión obramos para escapar de nuestro propio malestar.
Y para Nietzsche no es cuestión de compartir el sufrimiento, de duplicarlo, sino de compartir la alegría.
Al hilo de lo cual subraya Michel Henry que el que compadece falta al pudor al entrometerse en la interioridad ajena.

Los medios

Cada vez se hace más difícil distinguir entre las noticias, las series y los anuncios publicitarios.

Duda

¿Es mi paranoia o descubro el Mediterráneo cuando me asalta la certeza de que la LOMCE la ha diseñado el Opus Dei? ¿Y por qué sigue sin hablarse de Opus Dei con el peso tan determinante que tienen en la política española? La cosa ya se sabe que viene de lejos, los tecnócratas santurrones de la última recta del Franquismo («sin ellos hubiéramos sido como Albania», me dijo alguien no hace mucho).

LOMCE

La reforma educativa de los mafiosos «prima el pensamiento empresarial frente al filosófico», el así llamado «pensamiento empresarial», oxímoron. Como era de esperar tratándose de mafiosos, los derechos humanos incluyen o ceden el paso al legítimo, qué digo legítimo, el sagrado «derecho al lucro». Cátedra Rodrigo Rato, Instituto de Investigación Díaz Ferrán, Fomento de la Usura´Luis Bárcenas, Reflexión sobre el estatuto ontológico de los Fondos Buitre, conferencia de la familia Aznar, monumento al Botín…Y todo ello con la inestimable cooperación de los sectores más influyentes de la Iglesia Católica, para engalanar la cosa haciéndola trascendente con la oferta de acciones para la Vida Eterna.

Hartura

Ya no los aguanto más, a toda esa gente que cuando te habla y te dice y te escribe, particularmente o en público, ante un auditorio o en los medios, lo único que pretende es que hagas o dejes de hacer algo. Que les votes, que les compres, que te suscribas, que te apuntes, que des testimonio de que te gustan, de que les apoyas, de que les aplaudes…O en el plano privado y familiar, que vayas, que no vayas, que elijas, que compres, que firmes, que les quieras, que odies a tal o a cual (entrando en los actos internos que en realidad no son actos sino confusiones y sinsentidos). En una palabra, que tienes que ser bueno, y listo, y moderno, y hasta guapo, tierno, fraternal, caritativo. Para lo cual te tienen que informar, que concienciar, que convencer, que hacerte ver cómo es en realidad la situación, es decir, que te exigen ser racional, sensato, maduro, responsable.
Además, como no seas algunas de estas cosas o en el peor de los casos todas ellas, o sea, como no hagas lo que te dicen que hagas o como no dejes de hacer lo que te dicen que no sigas haciendo, entonces ya te puedes preparar a ser despellejado, por egoísta, por egocéntrico, por infantil, por asocial, por majadero, por loco, por ir a lo tuyo en vez de a lo de ellos. O si no abandonado, o si no despedido, o si no censurado, y en todo caso sistemáticamente tergiversado.
Ya no los aguanto más, a ninguno de ellos y a ninguna de ellas, subidos y subidas como están de forma exclusiva al acto de habla directivo, persuasivo, seductor, más o menos democrático, como líderes o como compañeros o como hermanos o como amantes falsos. Desde el Papa de Roma hasta los fantoches de la prensa canalla, desde el presidente del gobierno hasta el vendedor de seguros. Que hagas, que no hagas. Basura de información, basura sentimental, basura política, basura cultural, ideas basura, mentirosas, falsas, no-ideas.
¡¡Que me dejen en paz!! (Lo pido sabiendo que es imposible conseguirlo).

Idio

Si es tu verdad, entonces es solo tu verdad, es decir, una idiotez, lo mires por donde lo mires. Y entonces valdrá como algo curioso o divertido, en el mejor de los casos, dependiendo de cuántas verdades del tipo no idiota la acompañen.

Nietzsche y la mujer

Nos toma por estúpidos todo aquel o aquella que pretende no haber dicho ni haber hecho ninguna estupidez (ni seguir con ellas). La verdad de que la vida humana está corrompida por el pecado o la muerte es que la estupidez vive en todos nosotros desde que nacemos hasta que morimos, en mayor o menor medida. Por eso el filósofo que está dispuesto a mostrar de vez en cuando, conscientemente, su propia estupidez, dura como el granito, es decir, lo ineducable de uno (algunas cosas de Nietzsche sobre «la mujer», por ejemplo), es de verdad filósofo, o filósofo hasta el final, porque no miente nunca, a diferencia de todos los demás, los que pasan por «nunca estúpidos».

Tranquila tarde de otoño

«Los aristócratas del espíritu natos no son abiertamente diligentes: sus creaciones aparecen y caen del árbol en una tranquila tarde de otoño, sin que sean precipitadamente deseadas, promovidas y arrancadas por algo nuevo. El deseo de crear sin parar es vulgar y traiciona los celos, la envidia y la ambición. Si uno es algo no tiene necesidad de hacer nada–y sin embargo hace muchas cosas. Sobre el ser humano «productivo» existe una especie todavía más elevada» (Nietzsche, HH 210)