Mírenlos a la cara a todos los sabios famosos desde hace milenios: nada más que viejas, que mujeres de edad, que madres, para hablar con Fausto. «¡Las madres! ¡las madres! Suena tan escalofriante».
(Nietzsche, por supuesto)
Mírenlos a la cara a todos los sabios famosos desde hace milenios: nada más que viejas, que mujeres de edad, que madres, para hablar con Fausto. «¡Las madres! ¡las madres! Suena tan escalofriante».
(Nietzsche, por supuesto)
Definitivamente, uno no es nada sin su narcisismo, el mínimo que la vida le va dejando, año tras año. Y una forma desesperada de salvaguardarlo es entregarse a una causa.
Ni dios ni la familia ni el trabajo ni la patria ni el rebaño, el tirano más insaciable en el sacrificio es el YO, y además el que nos exige los sacrificios más cruentos y sobre todo ridículos.
Esta gente nos atropella, en sentido figurado o literal, en potencia o en acto.
Cuando la religión se convierte en la única obsesión que entretiene al personal entonces nos hallamos en lo más profundo del nihilismo. Entonces sí que Dios está podrido del todo.
Esperanza Aguirre es un Bicho de la Hostia.
(De esos bichos negros, letales, que les salen a las hostias por dentro cuando llevan mucho tiempo sin ser comulgadas).
Vuelve a dejarnos constancia el señor obispo de lo profundamente enigmático de su sexualidad, esta vez diciendo lo que dice del empoderamiento de las mujeres
Acaba de advertirnos Rouco Varela, el chorbo inenarrable, de que en nuestro país se están dando ahora las condiciones que llevaron a la Guerra Civil. Desde luego él y los de su cuerda hacen todo lo que pueden. Aunque quién sabe, si esta vez ganasen los buenos…
Dejó de ser cristiano el mismo día en que pensó que igual su cielo estaba lleno de curas.
A primera vista está clarísimo, la violencia sólo está justificada en legítima defensa, la misma palabra lo dice.
El problema surge cuando hay que decidir qué significa aquí «legítima», o qué autodefensa sería ilegítima.