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Salvarnos

Hasta en las redes sociales los hay que nos anuncian que «Jesús salva». Pero ¿de qué nos salva, exactamente, el tal Jesús? Y es que a estos no les entiendo cuando hablan, para mí es como si hablaran chino. Doy en pensar que hoy la creencia religiosa es cosa de mal gusto, más que nada. Para no hablar de exhibirla en público.

«–¿Por qué sé yo algunas cosas más? ¿Por qué soy en absoluto tan inteligente? No he reflexionado jamás sobre problemas que no lo sean–no me he malgastado. — Por ejemplo, no conozco por experiencia propia dificultades genuinamente religiosas. Se me ha escapado del todo hasta qué punto debía yo ser «pecador». Asimismo me falta un criterio fiable sobre lo que es remordimiento de conciencia: por lo que de él se oye decir, no me parece que sea nada estimable… (…)
‘Dios’, ‘inmortalidad del alma’, ‘redención’, ‘más allá’, todos esos son conceptos a los que no he dedicado ninguna atención, tampoco ningún tiempo, ni siquiera cuando era niño–¿acaso no he sido nunca bastante pueril para hacerlo?–El ateísmo yo no lo conozco en absoluto como un resultado, menos aún como un acontecimiento: en mí se da por supuesto, instintivamente. Soy demasiado curioso, demasiado problemático, demasiado altanero para que me agrade una respuesta burda, una indelicadeza con nosotros los pensadores, — incluso en el fondo no es nada más que una burda prohibición que se nos hace: ¡no debéis pensar!…
Muy de otro modo me interesa una cuestión de la cual, más que de ninguna rareza de teólogos, depende la ‘salvación de la humanidad’: el problema de la alimentación».

(Nietzsche, Ecce Homo-Inteligente, 1)

The Greeks

«The most fortunate and satisfactory configuration of the political and social situation can scarcely be found among the Greeks; this goal is borne in mind by our visionaries of the future. Terrible! For it must be judged according to the following criterion: the more spirit, the greater the suffering (as the Greeks show). Therefore, too: the more stupidity, the more well-being. The philistine of culture is the most satisfied creature ever seen under the sun, and must have a stupidity commensurate with it»

(Nietzsche, PF  II, 1ª, 3 [65])

 

 

Las estupideces de los grandes

Ni siquiera los más grandes están exentos de estupidez, debe ser porque tienen que descansar de vez en cuando de su agotadora grandeza.

Lo que dijo Freud del sobrehumano de Nietzsche identificándolo con el padre de la horda primordial es una soberana estupidez, sin ninguna duda, pero también explicable por el hecho de que Freud mismo vivía de remendar los estragos que causa el moralismo judeo-cristiano.

Lo que dijo Ortega de la cursilería de Nietzsche, «como buen fin de siglo que era», es algo absolutamente incomprensible. Contra Nietzsche se podrá decir de todo, y al cristiano se le cae la baba, y con razón, con esa posibilidad. Pero no, por supuesto, que era un cursi. Cursi era José Antonio Primo de Rivera, que además llevaba la muerte escrita en los ojos.

Naturalmente estas dos estupideces que menciono como ejemplos fueron proferidas ambas, como ha venido siendo usual, mientras se saqueaba el pensamiento nietzscheano de todo su contenido, para aprovecharse bien de él, tanto Freud como Ortega.

¡Nadie es más que nadie!

La mayoría hemos tenido la experiencia de notar sin lugar a duda la superioridad del otro en algún terreno o en alguna ocupación de las consideradas especialmente valiosas. A partir de ella, quiero suponer que por regla general, surge el sentimiento de la admiración e incluso la disposición a imitar noblemente el modelo del que se evidencia como superior a uno en tal o cual cosa excelente. Pero hay algunos majaderos pretenciosos que en lugar de admiración y respeto responden a su experiencia de la superioridad del otro con un odio, una envidia y un rencor que sin duda nos sorprenden porque pueden llegar al extremo de dar sentido a buena parte de su trabajo y de sus esfuerzos de ahora en adelante, verdadera misión de su vida. Me refiero al afán de rebajar el mérito ajeno y atribuirlo a no sé qué maquinaciones del establishment de los poderosos, al poder del dinero (¡dinero manda!) o incluso a la perversidad del destino que se aplica cruelmente contra el mediocre afectado de resentimiento. Lo más habitual en estos casos patológicos es emplearse a fondo contra la superioridad percibida del otro con el morbo de la moralina que se deleita en denunciar la bajeza inconfesable e imperdonable de todo lo que pretende pasar por excelente o simplemente superior a lo común.

Por otro lado, también tenemos los que nunca muestran rencor ni envidia, pero solo porque son estúpidos y nunca han advertido la superioridad de nadie.

Y además hay otra salida, muy frecuentada, a ese trauma de la percepción de la superioridad ajena, que es la de evitar el dolor del resentimiento diciéndose uno a sí mismo que tanto trabajo en ese tema a mí no me interesa, será una racionalización, en fin, que vaya al psicoanalista el otro superior a mí, tranquilo en su casa igual que yo.

Seriedad

Un viejo que busca la fuente de la juventud únicamente no hará el ridículo con ello si puede demostrarnos que ya la buscaba cuando tenía dieciséis años, y solo nos lo tomaremos de verdad en serio si puede convencernos de que esa búsqueda es lo que le ha tenido ocupado toda su vida

Formación en Valores

El progreso de la cultura occidental se ha hecho tan incontestable, tan indiscutible, que ahí están, sin salir de la cosa nostra, el Santander, Caixabank, el Bilbao Vizcaya, el Sabadell, el Ing, Mercadona, y toda esa cuadrilla de salteadores de caminos, solícitos más que nunca para formarnos en lo de ser buenos y honrados, con herramientas para pensar y empatizar, con mucho coaching, con premios para quien se comporte, para educarnos en valores, culturizarnos en habilidades digitales, y por si fuera poco traernos arte plástico y musical, haciendo un puro paraíso, en fin, de la vida humana. Que ya era hora.

Como si Al Capone oficiara el día de difuntos una misa directa al Señor de todos los corazones.

Baboso Rajoy Virtual

Cuando se tiene la cabeza ya completamente vacía, cuando no le han quedado ni siquiera las maldades ni tampoco las estupideces, al imbécil de solemnidad siempre le quedará el recurso de decirnos que lo que tenemos que hacer para resolver nuestros problemas es digitalizarlo todo.
Hasta a la madre que lo trajo o que lo dio, qué a gusto se quedó, regalo del mundo.

Romantic Love

«Huxley’s world controllers, by contrast, rely on less blatant means (bio-engineered predestination, psychological conditioning, soma) to prevent people from wanting to think for themselves. Herd mentality and promiscuity are promoted, while high art, individuality, knowledge of history, and romantic love are discouraged»

(Nick Bostrom, 2005)

Los fanáticos

A diferencia del fanático puigdemontiano, hay que pensar que la duda no es debilidad sino lúcida fortaleza

La cultura de los psicólogos, esos exquisitos

Revela el progreso del conocimiento tan esperanzador al que estamos asistiendo en nuestros días, pero no solo eso sino además el progreso de la sensibilidad humana y de la moral en general, como también la elevación inaudita de nuestra estatura política que atiende a la diversidad, en suma, revela todas estas cosas excelentes el hecho de que los que son además de tontos pedantes, bonita combinación hoy tan frecuente, llamen al sordo de toda la vida, en vez de sordo, hipoacúsico.