MADRID ODIA A LOS VIEJOS

Porque odia a los improductivos que no son otra cosa que «unidades de gasto». Por eso, sobre todo, vota Madrid a quien vota. Una mujer empoderada en Madrid reivindica sus derechos abroncando a un viejo en el Metro porque con las apreturas no le deja usar su móvil cómodamente. Un viejo no es negocio, ni siquiera es capaz de follar como dios manda. Lo del robo de las pensiones que se avecina no va de otra cosa, va de la inquina al viejo no millonario. Los desahucios no van de otra cosa, a ver si se muere este plasta, coinciden en decir los potenciales deudos y el Estado.

Todo viejo les recuerda lo feos que se van a poner todos ellos, incluida la exalcaldesa de Madrid que se pasaba el tiempo en la pelu aburriendo a los escoltas. En la universidad disparan contra el viejo a ver lo que pueden pillar de sus despojos, y se parte de risa a costa del viejo la delegada de la cosa porque se debe «a su rector».

Claro está que los tarados del Edipo chungo revientan de gozo porque aprovechan para matar al padre a sus 50 años, más vale tarde que nunca. No tuvieron narices a su debido tiempo para hacerlo y hay que aguantar la lata que dan ahora, como aquel tan santo que al llegar a un grupo preguntaba: «¿Y aquí quién manda?…¡Pues hay que cortarle el cuello!».

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