He aquí tres muestras contundentes, resumidas pero realistas, de intimidaciones telefónicas habituales en algún círculo poco recomendable de la universidad de hoy. Sin embargo, aún no me quiero creer aquello que escuché de alguien muy experimentado con este tipo de cosas, habituado al proceder gangsteril: «¡aquí nadie es amigo de nadie!». (Sirva tal vez, además, como reivindicación de Bizet contra Wagner).
AMISTADES ACADÉMICAS DE RIESGO
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