En un acto de apoyo a su último corrupto Rajoy acaba de anunciar medidas contundentes contra la corrupción.
Archivo del Autor: marrodri57
Rosset (2)
«Por eso el loco (y el imbécil, por las mismas razones) es a la vez muy débil y muy fuerte. Muy débil: al no estar en condiciones de soportar lo real. Pero también muy fuerte: por lograr, a su manera, eliminar de hecho esa realidad que le aflige. Esta fuerza, la empleada en la eliminación de lo real, digámoslo una vez más, es verdaderamente desconcertante. No se ve en absoluto qué contrafuerza podría alguna vez contrarrestar un poder semejante»
(El principio de crueldad)
Rosset
«Un análisis profundo y exhaustivo, tal como sólo podría llevarlo a cabo el Dios de Leibniz, quizá lograría demostrar que las tres nociones de necedad, de maldad y de locura son tres palabras que designan una misma y única realidad psicológica»
(El principio de crueldad)
Colegios Concertados de la Comunidad de Madrid
Al acercarse a mí aquella monja como de ochenta y cinco años pasados y metro cincuenta de estatura, se había instalado de repente en toda la estancia un inconfundible olor a pedo que sin duda exigía de mí todo el temple de que era capaz en las situaciones más apuradas. La reverenda madre María Pedorra.
¡Este colegio tiene un ideario, así que tonterías ni una!, el dedo elevado de la advertencia nudoso, el rostro verde y congestionado de la autoridad.
A mí se me quedó bien grabado en la cabeza que si no quería volver al paro tenía que hacer los honores al ideario de los psicóticos de siempre, era preciso hacerse pasar por uno de los psicóticos aquellos que tanto mandaban como siempre.
La verdad
Como dice un amigo, la verdad hay que decirla, por supuesto, pero sólo en el caso de que no te la pregunten.
Gamberros
Hay viejos que como no soportan la vejez que sienten intentan disimulárselo a sí mismos haciendo alguna que otra gamberrada.
Pero el que es gamberro en alma y cuerpo, el gamberro esencial de toda la vida, ese jamás llegará a sentir la vejez por muy viejo que se haga.
«Nos lanzamos siempre hacia lo prohibido y deseamos lo que se nos niega» (Ovidio).
«¿No es la vida cien veces demasiado corta–para aburrirse en ella?» (Nietzsche).
Dios
Dios, un género literario. Nada más y nada menos.
Crueldad
Siempre que alguien exhibe lo real ante nosotros se hace el silencio, se cambia de tema inmediatamente, o si no se queda solo. Pero de vez en cuando es de importancia vital exhibir lo real.
Por qué no soy marxista (del todo)
El estribillo de que la cultura es un arma (todo lo fundamental que se quiera) en la guerra de clases siempre me ha puesto un poco de los nervios. Cierto que los de la clase dominante siempre han sido en este país unos impresentables y unos ignorantes rijosos y macilentos, pero soy del parecer de que la cultura es mucho más que eso, muchísimo más: «quien crea que el problema de la existencia humana tiene una solución política merecería dar clase en una Universidad alemana». Son los problemas políticos los que piden solución política, no los demás, que los hay, y muchos. Y por otra parte el intelectual de partido no es libre sino que obedece consignas o las emite él mismo, por definición, no se sabe qué será peor. Porque las consignas, también por definición, son lo contrario del pensamiento, a lo que recuerdan más que nada es a los anuncios de los detergentes, que también buscarían movilizar al cliente..
Pero por otra parte, como no se vaya resolviendo el problema político (económico-social) las bases mismas de la cultura a la larga se acabarán pudriendo y toda cultura se hará inviable porque son las personas del pueblo las que tienen tanto que decir. Sin duda que la clase empresarial no sabe qué hacer con la cultura como no sirva para el beneficio privado. Pero tampoco creo en la supeditación de la cultura al beneficio público. Hay que desafiar al beneficio y al interés en general, justo en ese desafío consiste la cultura.
En suma, pienso que la cultura es el fin de la vida humana (¿qué otro si no?, ¿qué otro?, ¿beber cerveza y comer langostinos con los camaradas? No está mal, pero a la larga aburre, como todo, menos la cultura), y entonces habría que calibrar con sumo cuidado qué tipo de estructura económico-social favorece en mayor medida a la cultura o al florecimiento de la humanidad, que sin duda ninguna no es la capitalista. Y entonces luchar por la que la favorece en mayor medida. No se trata de la soberbia del intelectual, o quién sabe, sino de la sensatez del que huye del moralismo de la navaja de degollar.
Cela
En una de sus novelas Cela muy realistamente describía las «cinco señales del hijoputa». Yo sé de uno que tiene seis, una por sobreabundancia de hijoputez, que se le habría escapado al novelista.
En otra insistía en que a un gallego hay que matarle por la espalda, si se le quiere matar, porque de frente no hay manera…
