La posición del alma bella, el angelismo, ha sido siempre lo más fácil pero también lo más inútil y patógeno: lo real cuanto más lejos mejor, allá abajo, remontándose a los cielos el puro.
Pero el caso es que nuestra única vivienda es la Tierra, o sea el fango, porque además llueve bastante a menudo. Contentos estaríamos con tal de poder sacar la cabeza del fango de vez en cuando para poder respirar. Y para eso hay que luchar.
Moralistas
Ya supo ver Freud perfectamente que el moralismo no es otra cosa que el rumbo que toma el narcisismo del adulto, su adorada imagen en el espejo elevada a ideal del yo con todas las perfecciones, pero ahora se trata del narcisismo agravado por la buena conciencia con la que desprecia a los demás y los juzga y critica continuamente. «Yo soy el perfecto, soy bueno, soy justo, y entonces, como es lógico, aspiro a hacer del mundo un lugar mucho mejor para todos, por eso cumplo mi deber excomulgando a todo el que no me reconoce mi superioridad manifiesta (la mía y la de mi grupo de narcisistas que nos reconocemos recíprocamente nuestra excelencia)»
Consejo para vivir muchos años
La forma más segura de llegar a viejo es serlo siempre
Lo terrible
Lo terrible del hombre no sería lo que hay de animal en él, sino todo lo contrario, lo que tiene que ver con su idea megalomaníaca de ser «imagen de Dios» (esto nos ha traído a todos la demencia alguna vez).
La moral
Consiste nuestra moral básicamente en la negación de la animalidad humana, o sea, la moral es mentira y por lo tanto inmoral.
Animalistas
Se equivoca a mi entender Fernando Savater de medio a medio cuando viene a decir que si el animalista ama a los animales es porque se halla convencido de que serían algo así como la reencarnación de su tía política. Es justo al revés, si el animalista ama a los animales es por la seguridad absoluta de que no son su tía política ni nada remotamente parecido a su tía política, ni tampoco ningún otro humano tan insoportable como ella, qué alivio.
Ningún animal pretende pasar por lo que no es (que se sepa).
Heráclito y la política
«Uno vale para mí más que mil, si es el mejor». Lo malo es que los que ahora gobiernan son los peores de todos.
Inteligencia emocional
En la inteligencia emocional han encontrado muchos tontos la dorada oportunidad de tenerse a sí mismos, y recíprocamente, mucho más listos que los listos.
Pedagogía
Como es obvio, solo se aprende a dar clase dando clase y estando muy atento y esforzándose muchísimo. Y no hay en absoluta otro modo de aprender a dar clase porque dar clase es una práctica. Eso lo sabe todo el que lleve tiempo dando clase.
Por tanto, sugiero que se le retire el derecho a decirnos cómo enseñar a todo aquel pedagogo que no acredite un mínimo de 15 ó 20 años de docencia efectiva en el nivel educativo en que quiera especializarse, eso sí, impartiendo alguna asignatura con contenido real, y además se entiende que de docencia evaluada positivamente por otro pedagogo que le doble en experiencia docente evaluada positivamente (ad infinitum). Sobre todo, para que se le permita a un pedagogo evaluar la docencia de un profesor debería poder demostrar que le supera en al menos diez años de práctica docente en su mismo nivel (práctica por supuesto evaluada positivamente por otro experto con diez años de experiencia más que él).
Para que un pedagogo pueda oficiar, en suma, de metaprofesor, deberá contar con más experiencia docente real que cualquier profesor asistente a sus «cursillos» en ese mismo nivel y en asignaturas con contenido.
Tengo derecho a decir todo esto porque fui durante años profesor de enseñanza media. Entonces había que cursar para ello un Curso de Adaptación Pedagógica que ni a mí ni a nadie que yo conozca le sirvió absolutamente de nada. Ese curso lo han sustituido con todo un Máster, de Formación del Profesorado, Máster que, a juzgar por los resultados internacionales de las evaluaciones de los alumnos españoles, debería ser suprimido de inmediato. Aunque como conozco el percal muy bien sé que lo que van a hacer es doblarlo en duración. Si no quieres arroz doble ración te daré.
La devastación de la enseñanza
De la educación pública en España solo quedan ruinas, y eso en todos los niveles, colegios, Institutos, Universidad. Las sucesivas reformas y los recortes de la inversión autonómica y estatal han acabado con casi todo lo que teníamos. Por eso, el que ahora afirma que los responsables del fracaso escolar son (sólo) los profesores, o es un ignorante, o muy tonto, o muy listo y trama algo, pero casi con seguridad un canalla. ¿Por qué no se pasa un curso académico intentando enseñar en un Instituto de barriada madrileña, como tantos otros, con un buen tanto por ciento de padres en paro y en el alcohol?
Por lo demás, allí en los Institutos, por ejemplo, y en las actuales circunstancias, la evaluación del profesorado sólo va a significar en la práctica el aumento del servilismo a los directores y demás autoridades educativas (en eso nos enseñan a los profesores muy bien en este país, a doblar el espinazo), y también sin duda la obligación de apuntarse al descerebrado delirio pedagógico de turno (es decir, aprenderse seis o siete palabrejas inmundas y completamente vacías, las de la LOMCE son para hacer una película y varios trabalenguas).
Y en cuanto a nuestras Universidades, ahora cuando se jubila una catedrática contratan en su lugar a un asociado de 90 horas por menos de unos 600 euros. ¿Y qué esperáis entonces en los «rankings»?
Esperan conseguir votos levantando a padres contra profesores, porque así echan tinta china sobre su propia culpabilidad, ellos, los únicos culpables.
Hay profesores malos y buenos, por supuesto, como en todos los oficios. Pero además de políticos y periodistas y abogados muy malos, muchos de ellos son corruptos y manipuladores, lo que no es óbice para que les sigan votando y leyendo, eso sí que es hacer daño.
