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Acerca de marrodri57

Catedrático de Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid "SO VIEL MISSTRAUEN, SO VIEL PHILOSOPHIE"

Cataluña

Todo el día pensando en Cataluña como si no hubiera nada más entre el cielo y la tierra, estoy hasta las narices. Y además tampoco es para tanto, yo me tuve que pasar dos años en Terrassa por causa de un error administrativo, y solo oía hablar de fútbol y de lo caro que está todo. También me intentaron catequizar los nacionalistas, por supuesto, tras haberse asegurado de que yo no era de Madrid (me preguntaban siete u ocho veces diarias que de dónde era yo). Uno que se fingió amigo mío, entre viaje y viaje a Andorra en busca de gangas, me regalaba discos de Llach, que a mí me gustaban mucho, y alguna que otra gramática catalana. Me mandaron además a un congreso sobre la organización catalana de la enseñanza media y allí fue donde se me pusieron los pelos de punta al oír disertar a cretinos de las juventudes nacionalistas acerca de la figura egregia de Jordi Pujol, que era el hombre íntegro y el modelo ético al que querían parecerse todos ellos, los muy trepas. En fin, y también tuve que esquivar a un pobre desgraciado del Opus Dei que me confundió con un marginado al que había que acoger en el seno nutricio de la madre iglesia. Acabó diciéndome, muy decepcionado, que a la gente como yo había que ahorcarla, y no estaba bromeando.
En fin, un país agradable. Pero menos mal que también conocí a gente digamos normal, recuerdo con cariño sobre todo a un alumno, Carlos Aguilar, y al bedel Aresenio, que era de Lugo. Los normales, o sea, los que no estaban corrompidos por el fanatismo religioso, sea la Idea de Nación sea la Idea del Dios que todo lo ve y lo juzga.

Puigdemont

Lo que le resulta vital a este individuo vivaracho y a sus trascendentales proyectos por supuesto que es el reconocimiento internacional. Esa es la única oportunidad que tienen.

Pero para conseguirlo no servía un referéndum como este, que era como de teatro cómico o astracanada, organizado por los amigos, aunque eran muchos. Entonces, ¿por qué siguió con él hasta el final? Yo apuesto a que porque era seguro que iba a haber cientos de heridos ya que era ilegal, y entonces los antidisturbios tendrían que cumplir órdenes, y ya se sabe que en la esencia operativa del antidisturbios cuando cumple órdenes radica el molerte con la porra si te dice dos veces que te vayas y no te vas, esto lo digo por mi experiencia juvenil con ellos, cuando eran mucho peores que ahora, y lo digo para que las almas cándidas o hipócritas no se vayan a creer que cuando el antidisturbios se te acerca con la porra enhiesta y lo recibes con la mejor de tus sonrisas te va a acariciar el pelo de la cabeza o a darte un beso en la mejilla.

Pero eso de los novecientos heridos, al parecer todos menos dos atendidos en la calle o de simple entrar y salir de la clínica, eso sí que se puede rentabilizar para ese fin vital de la independencia vía insurreccional que es el reconocimiento internacional.

Así que el conductor de la patria no dijo más que la verdad de sus intenciones cuando al término del referéndum dijo solemne aquello de que, con todo su sufrimiento de aquel día, el pueblo de Cataluña «se había ganado el derecho» a tener su Estado. Tuvo el individuo vivaracho toda la ventaja sobre Rajoy, que como se sabe en su tierra es lo que se dice parvo, y entonces como contar no cuenta para nada serio.

Uno de Octubre

«Beiras e Fraga a mesma carallada»
(Una pintada en la ciudad vieja de A Coruña, años ochenta)

Nacional-Populismo, antes fascismo, ahora fascismo digital

Lo mismo es eso

Savater más que pensar, simplifica las cosas, y siempre lo hizo. Pero me callo la boca, porque a muchos les puede parecer que pensar sería justamente eso. Y que entonces Savater es todo un maestro del pensar, ya que sin duda simplifica las cosas hasta el extremo.
La alegría de leer sus textos viene de que te hacen creer que las cosas al fin y al cabo están claras. Pero en absoluto lo están.

Posverdad

Un mundo de vendedores, como el nuestro, habrá de despreciar toda verdad que no sea la de las encuestas de mercado y de intención de voto.

Empatía con Hitler?

He intentado por mucho tiempo la gaita esa de la empatía, tan recomendada hoy como panacea universal de Fierabrás por los sabios todos del mundo, y además con no poco esfuerzo dado mi natural introvertido, pero la verdad, siendo empático se me van pegando las neuras de la gente, y bastante me da ya que hacer la lidia con las propias

¿Ser bueno implica estar en la verdad?

«Flaco favor le hacen a la mirada moral quienes para salvar las normas morales eliminan la obligación de buscar la verdad en las creencias, y, este es nuestro argumento, tampoco la racionalidad, concebida como una virtud dependiente de contexto, puede ser independiente de la verdad de las creencias. No hay locos racionales, entendiendo por aquellos los que confunden la realidad con lo que creen, por metódicamente locos que sean, como tampoco, quizá, haya nazis racionales, entendiendo por aquellos los que discrepan radicalmente de nuestros valores mas, presuntamente, coincidirían con nosotros en la descripción de la realidad. Para resumir nuestra posición en una sentencia, la verdad, la racionalidad y el bien son tres conceptos de logro humano que son interdependientes» (F. Broncano, Saber en condiciones, 2003, págs. 201-202)

Recuerdo aquello que decía Savater de que la filosofía analítica es la nueva Escolástica contemporánea: aquí tenemos redivivos nada menos que los viejos trascendentales del ser pero en disfraz más presentable o más «racional». Lo que se logra es volver a pasar por alto lo que todos sabemos, o sea, que habría no pocas verdades que no son nada decentes, verdades como una casa pero que son inmorales, que no son cristianas. Aunque lo que sí parece difícil de poner en duda es que quien coincida contigo en la descripción de la realidad no va a discrepar radicalmente de tus valores, mayormente porque toda descripción por objetiva que se quiera incluye categorías valorativas, encuentro que sin ninguna duda muchas personas confunden sus creencias con la realidad, y nadie los toma por locos porque incluso se podría decir que semejante confusión es la norma en asuntos morales y políticos. Puesto que me imagino que aquí «realidad» vale más que nada por realidad social. Toda convivencia humana se basaría siempre en unas cuantas mentiras vitales que son su fundamento, otra cosa es que las queramos bautizar mendazmente con el nombre de su contrario, como verdades fundamentales, porque para nosotros el criterio supremo o incluso único sea el de la paz social, o el progreso o cualquiera que sea de esta índole humanitarista.
Lo que resulta intolerable del delirio nazi es más que nada su pretensión de imponerse por la fuerza a todos los demás delirios, que por lo mismo, en comparación con aquel, serían mucho menos delirantes o mucho menos fanáticos. Los delirios del fanático en general nos quieren «salvar», o quieren salvarse a costa de nuestra eliminación.Como muchos otros y aparte de su esencial estupidez, si el delirio nazi es intolerable lo es porque prácticamente su único contenido significativo es el del exterminio de todos los seres humanos que no son incluidos en la identidad imaginaria que el delirio construye. Con ello muestra muy a las claras el mecanismo criminal de todo fanatismo, lo pone a la luz con la máxima nitidez. Pero los humanos deliran de múltiples maneras aparte de la fanática, el caso es que por lo general deliran.

Religión

«Dijo Kepler una vez: ‘Mi deseo es poder sentir de igual modo dentro de mí al Dios que encuentro por todas partes en el mundo exterior’. El bueno de Kepler no sabía que en ese mismo momento lo divino en él se hallaba en la más íntima conexión con lo divino en el Universo»

(Goethe, Máximas, 354).

Goethe 2

«En su mayor parte, nuestro interés en los sucesos públicos no es otra cosa que mero filisteísmo» (Máximas, 331)

«El escepticismo activo es aquel que constantemente aspira a superarse a sí mismo, y a llegar por medio de la experiencia sometida a regla a una especie de certeza condicionada» (Máximas, 340)

«La naturaleza general de la mente escéptica es su tendencia a investigar si cualquier predicado particular en realidad se adhiere a cualquier objeto particular. Y el propósito de la investigación es aplicar con seguridad en la práctica lo que ha sido así descubierto y probado» (Máximas, 341)

«No hay visión más triste que la del directo afán por lo incondicionado en este mundo nuestro por completo condicionado» (Máximas, 372).

Goethe 1

«En el arte y en el conocimiento, como también en las acciones humanas, todo depende de una pura aprehensión del objeto y de un tratamiento del mismo conforme a su naturaleza» (Máximas, 112)

«Cuando personas inteligentes y sensatas llegan a despreciar el conocimiento cuando llegan a viejos, es solo porque le han pedido demasiado al conocimiento, y a ellos mismos» (Máximas, 113)

«Un arco iris que dura un cuarto de hora no se mira más» (Máximas, 115)

«El auténtico oscurantismo no consiste en dificultar que se extienda lo que es verdadero, claro y útil, sino en poner de moda lo que es falso» (Máximas, 118)

«La verdad es una antorcha, pero una antorcha enorme, y así es solo con ojos parpadeantes que todos nosotros intentamos pasar delante de ella, con auténtico terror de ser quemados» (Máximas, 120)