La familia Trillo

Me cuentan que Trillo el señorón del Prestige tiene un hermano, lógicamente un otro Trillo, que ha escrito un libro vinculando a Derrida con Podemos (deconstrucción, destrucción). En el que se denunciaría que con Podemos ya no se trata de adversarios políticos unidos por la condición trascendental de la españolidad sino de enemigos poseídos por el afán de venganza y movidos por el puro odio. Pero a mi parecer la venganza es algo muy humano o demasiado humano, sobre todo servida fría sin meterse uno en lo penal, y el odio no hay duda de que puede estar justificado racionalmente como emoción, y no solo en backward looking terms sino sobre todo en forward looking terms. Qué más quisiera la gente de la cuerda de los Trillo el borrón y cuenta nueva, el pelillos a la mar, el aquí no ha pasado nada, irse de rositas, el vamos a colaborar mirando solo al futuro por el bien de España, porque todos somos iguales en tanto españoles.

Puro espíritu de la transición que se quiere renovado, otra vez pactar con los franquistas. En el fondo una vergüenza, esta vez sin ruidos de sable ni tampoco apretando a muerte la necesidad. Y es que hay pactos que lo convierten a uno automáticamente en golfo, en ladrón, y que solo se pueden mantener a base de mentiras, como les ocurre a tantos «pesos pesados» socialistas.

 

 

Cita poética

«Aceptar la muerte es comprender la vida y asumirla»
(Javier Sánchez Menéndez, El libro de los indolentes (Sobre la poesía), p. 117).
Aceptar la muerte no es de ningún modo buscarla, añado yo. Sigue leyendo

Guerreros

Hominis vita supra terram militia est, toda paz es como las vacaciones, tarde o temprano se acaba. Por otra parte, ya se sabe que la sabiduría es como la mujer, ama únicamente al guerrero. Así que igual no es tan mala la cosa.

Poder no querer

Constata Nietzsche en el comienzo del tercer tratado de La Genealogía de la moral lo que él denomina «hecho fundamental de la voluntad humana»: el horror vacui. Esto es, todos preferiríamos querer la nada a no querer (la misma sentencia con la que se cerrará esta obra abismal).

Pero justamente lo que consigue el yogui es establecerse en ese vacío para vivir en él, llegando a superar el horror natural, es decir, habiéndose hecho capaz de no querer, y encontrando al final en ese no querer la dicha suprema. El horror al vacío no sería más que la presión biológica de la selección natural, así lo entiende Hulin, o bien la tremenda carga de la cultura moderna, presión y carga de las que resultaría una auténtica fiesta liberarse, aunque solo sea de cuando en cuando.

Es lo que le pasaba a fin de cuentas al príncipe Myshkin, el célebre idiota de Dostoyevski que no por casualidad le habría servido al mismo Nietzsche para trazar el perfil psicológico del salvador. El príncipe de la novela, propiamente, en concreto, como querer no quería nada de nada. Igual que otro idiota famoso, el que pintara Velázquez y comentara maravillosamente María Zambrano.

Apunte de Nietzsche

«Quien aborrece o desprecia la sangre extranjera no es todavía un individuo, sino una especie de protoplasma humano»

FP-1881, 11 [296]

Cuestión de cara

Tienen la familia Pujol la típica cara de nacionalista (catalán) que sale muy listo. La de Mas es la del que sale listillo. El nuevo presidente tiene la típica cara del que sale memo (a lo que se añade que se sopla el flequillo).
Da la impresión de que él sí se lo cree.

Ideal ascético

El odio del hombre a la animalidad, esencia del ideal ascético, es el odio del hombre a sí mismo. El hinduismo como excepción, la más profunda de todas las religiones.

Afán de poder

Quien controla tu sexualidad te lo controla todo, del cura al psicoanalista.

Ética del Yoga

Dos de los principios esenciales del código ético yóguico son los de que en ti se asiente la no violencia y que en ti se asiente la verdad.

Lo cual es sin duda muy sabio, porque la única manera de mantenerse alejado de la violencia es decir la verdad. Es en la medida en que nos callamos lo que pensamos que nos volvemos violentos. El silencio  envenena al reprimido.

Dignísimos

A la mafia se le dice una verdad, solo una, alguien les llama por su nombre, y entonces toda la mafia se revuelve ofendida, tan educada y sensible, exquisita, dignísima pero vomitando veneno como es su estilo, salen puras hienas de voraces fauces, en ese vocabulario de gangster que es el suyo, gangster que va a misa los domingos.
La condición existencial del mafioso es la mentira, y también la sistemática desfiguración del lenguaje que le es inseparable. «España» llaman, han llamado siempre, a su cosa nostra.