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SER TRANSVERSALES

Siempre fui un enamorado de la transversalidad docente y discente, ¡y voto a bríos que las he cultivado toda mi vida! Porque no basta con ilustrar al estudiante, por ejemplo, acerca de la eidética del asco. También hay que saber intercalar sabios consejos que pueden ser de utilidad en edades críticas. Sobre todo de salud, en mi caso eran los preferidos.

Recuerdo aquel día en que estaba yo especialmente inspirado. «No es lo peor fumar (empecé a discursear llevado por la Musa), no es lo más dañino beber, ni siquiera tampoco las drogas de diseño o arriesgarse a las venéreas. Créanme cuando les digo que lo peor de lo peor es cumplir años, lo digo por lo que sé de mis conocidos, lo digo también por propia experiencia (aunque me resisto a profundizar en esto segundo porque es de mal gusto, y me podrían contestar que por favor no les cuente mi vida, que es muy triste). Lo peor es cumplir años, cuantos más cumplan mucho peor estarán a la larga, se lo digo de verdad. Por lo tanto (y a ver quién me va a discutir esto), procuren con todas sus fuerzas no cumplir ya ninguno, o si esto les resulta muy difícil, cumplir muy pocos más, lo mínimo».

La verdad es que me miraban entre atónitos y preocupados. Mucha gracia no les hizo, así que inmediatamente cambié de tema metiéndome a fondo en el meollo de la clase de aquel día. Pero espero haber plantado una semilla, como decía aquella.

LAS COMPETENCIAS

El llamado «modelo competencial» en educación es verdad que se apoyaría en ciertas tendencias psicopedagógicas interesantes y respetables, pero en su cash value no pasaría de ser lo mismo que el nefasto antiintelectualismo de la época, como el de Trump y la extrema derecha

LA IZQUIERDA, PASMADA

Interesante artículo en El País, ¿qué le ocurre, qué tendría que hacer hoy la izquierda? Pero interesante sobre todo por sintomático. No se trata tanto de ir en contra de la vieja izquierda, tipo Lula, y a favor de la nueva, la que insiste en la crisis climática y el decrecimiento, en la diversidad sexual y de planes de vida, etc. Si la izquierda quiere de verdad meterse en la verdad y despedirse del jesuitismo que hoy todo lo invade, tendrá que reconocer que hay creencias constitutivamente delirantes y también creencias profundamente estúpidas. Es decir, que no hay que exigirles a los creyentes que mejoren la vida de las personas, sean las que sean sus creencias, y que con eso ya valdría. El Papa Francisco será un tipo majo y hará muchas cosas por la gente, pero es un hecho que asegura creer en cosas en las que hoy nadie honrado consigo mismo podría creer si supiera algo de ciencia seria. Para vivir con tranquilidad los unos con los otros no se nos puede exigir que nos pongamos a delirar y a transigir con las estupideces. Y lo mismo ocurre con la extrema derecha, o sea, con el fin del mundo: no se les puede entender y punto, porque nos resulta ininteligible la pulsión de muerte. Por mucho que hoy todo el mundo finja entenderlos, siguiendo la senda abierta por periodistas sin escrúpulos. Y no se les puede entender simplemente porque son unos cretinos que deliran. Y no se les puede entender tampoco pensando que quieren seguir robándonos y llevándonos al matadero, aunque eso sea cierto. No se trata tanto del cambio climático como de la estupidez y la codicia que lo han provocado. Si queremos meternos en la verdad, de verdad, tendremos que reconocer de una vez, por mucho que nos duela, que con los estúpidos no se puede hablar, porque para ello habría que fingir que les podemos entender. Y no es posible entender a un bobo de baba, aparte de que malgastaríamos nuestra vida, la única que tenemos, intentándolo.

THE CROSS AND THE SWORD, THE SAME

Se un se fixa ben, con discernimento, a cruz e a espada son exactamente o mesmo, e por iso a cruz veu sendo o mellor medio inventado polo home para disimular a espada, converténdoa no seu contrario.

(If one looks closely, with discernment, the cross and the sword are exactly the same, and that is why the cross has become the best means invented by man to disguise the sword, turning it into its opposite.)

(24/08/2024, Toledo)

INTOLERANCIA AL CRISTIANISMO

En la particular campaña contra uno de los núcleos de la cultura occidental a la que iba a consagrar toda su vida, el polímata galaico Ben-Cho-Sey explicaba a quien quisiera hacerle caso que la intolerancia al cristianismo que él como tantos otros padecía, y que, dicho sea de paso y otra vez, a decir verdad constituye el motor de su actividad, como él mismo iba a reconocer en su texto programático e iniciático Déixate xa de contos que pareces parvo!, no sería en último término otra cosa que intolerancia a la estupidez humana, puesto que ya se sabe que la veía ejemplificada como en ninguna otra doctrina y práctica de vida en el cristianismo, para él “la estupidez par excellence”. La locura paulina de la cruz no pasaría de ser en último término, para Ben-Cho-Sey, la tontería de la cruz, que nos puede aquejar casi a todos cuando sufrimos demasiado por las cabronadas del mundo y además estamos en una situación de impotencia que nos impide tomarnos la justicia por nuestra mano. Entonces muchos se trastornan. Y en este punto no difería tanto de Nietzsche como en otros, pues insistía en que cuanto más próximo se halle el cristianismo al progresismo y a la ciencia tanto más “criminal” es su práctica. Encontraba Ben-Cho-Sey que toda la doctrina y toda la vida cristiana, si uno es decente, han de supeditarse a la promesa de Jesús de que quien crea en él tiene reservada para toda la eternidad una habitación en lo que llamaba el salvador literalmente “la casa de mi Padre”: este es el único sentido de los cuatro evangelios, no hay otro. De manera que el que tiene el atrevimiento de mantener la moral cristiana sin esta creencia personal no sería más que un cobarde o un aprovechado carente de vergüenza, doblemente estúpido, o a lo peor un estúpido demasiado listo. Hacía remontar Ben-Cho-Sey esta actitud tramposa y carente de pensamiento nada menos que a Nicolás de Cusa y Giordano Bruno, cuando dieron en escribir, más o menos, que a ver quién va a creer en lo que dice creer la Iglesia Cristiana, pero que por supuesto esto no se le puede decir al pueblo porque entonces los trastornos sociopolíticos acabarían con la civilización. Mucho más tarde Napoleón iba a pensar que la religión (cristiana) para lo que servía en realidad era para que los pobres no les cortaran el cuello a los ricos. Para el polímata galaico hasta tan lejos se remonta lo que sería el “repugnante jesuitismo de los sinvergüenzas”, que consideraba estupidez singularmente astuta pero ya imperdonable.

Por otra parte, cumple recordar que en un capítulo tristemente célebre de Déixate xa de contos que pareces parvo! nos encontramos con que se dedica nuestro autor a evidenciar y denunciar las estrategias cristianas de sutil exterminio de todo aquel que declara o solo sugiere o parece sugerir, en su pensar o en su actuar, que él o ella simplemente no es cristiano. Como no se deje convertir, claro. Desde dejarlo sin empleo y matarlo de hambre, hasta hacerlo pasar por loco o hacerlo enloquecer literalmente, o dar motivos suficientes para encarcelarlo. Porque si es verdad que el cristiano, por encima de cualquier otra consideración, “lo que desea es ser pagado” (con un residencia que resistirá toda entropía, nada menos que en la casa del Padre), como apuntó Nietzsche, también lo es que anhela satisfacer su sadismo no dejando ni rastro del no cristiano, como si no hubiese existido nunca, extendiendo a tal fin la idea de que el monstruo inmundo es muy raro o simplemente no puede existir. No pocas de estas técnicas de neutralización radical de tenue pero dolorosa violencia dejaron huella en las sólidas carnes del sabio.

LA PRINCIPAL MISIÓN DE LA FILOSOFÍA

Es la tarea esencial de la filosofía proporcionarnos el criterio para distinguir con alguna claridad lo sensato de lo estúpido, de forma que podamos obrar en consecuencia. El filósofo es la contrafigura del tonto, y su enemigo acérrimo. Por eso su vida correrá siempre peligro si es que se trata de un verdadero filósofo. Intentarán llevarlo al suicidio, o directamente lo asesinarán o lo matarán de hambre. O si no, le volverán loco de remate. En cualquier caso tendríamos con el filósofo mismo un criterio encarnado de la sensatez, porque nunca falla que contra él se movilice la conjura de los necios, aunque sea con la estrategia del silencio, que también puede resultar mortal. Otra técnica hoy muy usada es la de introducir bajo la apariencia de la filosofía a simples vendedores y trileros que hacen de ella otro mercado de mentiras.

ENORME PELIGRO EL DE LOS BOBOS

Que el estúpido vote es el acabóse porque siempre son y serán más los majaderos que los sensatos, y eso podría significar que Internet se revele en último incompatible con la democracia. Porque la democracia se ha convertido hoy en un circo de lo peor en el que acaba ganando invariablemente el más gilipollas de los payasos o las payasas, aquel que resulta más pintoresco, más freaky, el que depara las emociones más violentas al populacho que ha engullido al pueblo y se se atreve a suplantarle. Los sensatos se hallan en vías de extinción, y esta gente inmunda, la chusma, reclama su cabeza.

LA ESPAÑA ETERNA

La bella celebración del Corpus en Toledo acierta de lleno al señalar el lugar que le corresponde hoy a la España Eterna (peinetas, mantillas, trajes de negro, curas con todo el boato, militares con mirada en el infinito, vetustos ejemplares universitarios en birrete y toga): el parque temático para guiris y nacionales, esa especie de circo de múltiples pistas donde no se vierte ni una gota de sangre. Por mucho que haya subnormales que sigan añorando la sangre de su España. Larga vida a la España Eterna en el Teatro!!!

TOLEDO EN FIESTAS

La verdad es que no hace falta que esté en fiestas Toledo, aunque por supuesto entonces es aún peor la reacción de mi cuerpo. Tantísima enseña patria de todos los tamaños hizo empeorar mi alergia de casi toda la vida. Porque con la visión de la rojigualdi, ya sea pre- constitucional o la ahora legal, padezco accesos convulsivos de moderados a graves. Según los que de esto saben, esta cruel dolencia mía reviste dos modalidades, meramente cromático-nerviosa la primera, y de nivel simbólico la segunda. En lo que hace al primer aspecto, se trata de un trastorno primo hermano de la epilepsia. Ya contaban que en tiempos de Carlos I ó III (o tal vez me confunda), el rojo y el amarillo reunidos se veían de perlas en la inmensidad de la mar, y por esta razón la enseña es como es. Entonces es lógico que alguien hipersensible lo pase fatal aquí en Toledo, no son un farrapo nacional ni dos ni tres, sino cientos. En lo tocante a lo otro, la alergia simbólica, se explicaría por mi historia personal. A los pocos años de nacer ya me rodeaban representaciones icónicas de Jesucristo y José Antonio. Franco y los curas y las monjas, y los toros y los militronchos y los obispos y los de Falange y la caza y el brazo incorrupto: otros tantos traumas requeteseveros. Así que en Toledo mi cuerpo se pone malo porque el mío es un cuerpo del montón y no el de Rambo.

Opté al comienzo por aislarme y encerrarme en casa, pero por consejo de mi amigo el doctor Abascal, asustado de verme pálido y ojeroso, casi verde, recurrí al azul, el blanco y el rojo de la estrella roja. Es decir, me hice con una bandera-insignia del Bloque Nacionalista Galego para poner en las camisas. Y ha funcionado de maravilla, un estupendo talismán que es como si neutralizara las reverberaciones rojas y gualdas, para mí fatales. Desde entonces puedo disfrutar de las bellezas de la imperial ciudad. Antes de la providencial ayuda del doctor Abascal, a mí se me ocurría como única defensa blasfemar a pleno pulmón en Zocodover. Pero otro amigo me advirtió que eso podría traer consecuencias negativas, como que me lincharan los del rebaño o me metieran en la trena esos que se hacen llamar Abogados Cristianos. Y en cambio, como la bandera independentista galega aquí no la conoce ni dios-es-cristo, puedo andar por las calles a la vez protegido y tan pancho. Viva Toledo!