Archivos Mensuales: octubre 2014

Dejarse de cuentos

Parece natural que todos sin excepción persigamos aquello que nos dictan nuestros propios intereses. Si a Jesús se le pudo calificar de “idiota”, y si para tantos ha sido el modelo de la perfección sin más, fue precisamente porque parecía en esto una figura de la excepción. Como los locos, como los tontos, como los niños, casi por definición.
Hay que estar en el mundo, y el mundo es el del propio interés, digan lo que digan, nada malo habría en ello, las cosas como son, y lo peor es siempre el autoengaño.
Pero lo que sí resulta penoso, indecente, humillante, es tener que escuchar a todos y cada uno, también sin excepción, disfrazando su interés tan particular de santurrón interés general (el bien del grupo, institución, clase, nación, Humanidad incluso). Esa mendacidad constitutiva de lo humano nos hunde casi definitivamente, pero no en la indignación, sino en el más desolador aburrimiento. Aburrirse de las personas y de sus discursos y charlatanerías de feria, todas en esto idénticas.
Para muchos, el pensamiento consistiría justamente en ese despreciable arte humano de enmascarar lo muy particular con las galas tan divinas del interés general. (Alguien que conozco defiende su interés particular construyendo toda una filosofía de la historia). La santa mentira del pensar.